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Año del Buen Servicio al Ciudadano
VIERNES 24

de noviembre de 2017

GRAN MAESTRO DE LA GUITARRA PERUANA

Pepe Torres el cuerdista de Gorgor

Con 76 años de edad y casi medio siglo dedicado profesionalmente a la guitarra, Pepe Torres es uno de los maestros peruanos de este instrumento. Recitales como solista y cientos de discos confirman su talento. Una escuela lleva su nombre, donde difunde el amor por la música peruana.

10/9/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

PRIMER ACORDE

El vals comenzó a pulsearse en Gorgor, un pueblito de Cajatambo, en las serranías de Lima, a poco más de 3,000 metros de altura. Ahí nació, hace 76 años, José Arturo Torres Ventocilla, Pepe Torres, una de las principales guitarras del Perú.

De niño, el pulseo de las seis cuerdas fue casi cuestión de genes porque su papá tocaba huainos en la guitarra, y el esmirriado niño empuñó el instrumento y empezó a sacarle melodías. Fue un goce.

Otra leyenda dice que de niño, ya viviendo en Surquillo, Lima, se quedó absorto al escuchar tocar el arpa de una orquesta folclórica. Las anécdotas se pueden cruzar, mas no el amor por la música. Alos 12 años, se confeccionó su propia guitarra con una caja de manjar blanco y palitos de fósforos para hacer los trastes. Tensó ahí cuatro cuerdas de pescar para rasguear. Que caminaba hasta 15 cuadras a la casa de una tía, donde había una guitarra. Luego, a los 15 años, su hermana mayor le regaló su primer instrumento. Pergeñó desde entonces su filosofía: un artista debía trabajar “mucho y muy fuerte”.

SEGUNDO ACORDE

A sus grandes maestros los escuchaba con devoción por radio. De Luis Humberto Sotomayor aprendió que los valses con piano son otro cantar. Mas sus ídolos a los 12 años eran aquellos que hacían vibrar al palo trinador. Digo Alejandro Rodríguez, que le ponía la primera guitarra a la voz aguda de Rómulo Varillas, en Los Embajadores Criollos, y Alfredo ‘El Güero’ Gil, requinto y tercera voz del trío de tríos del boleraje, Los Panchos.

Ese artista jovencito estudiaba en el colegio Bartolomé Herrera y formaba un dúo con su hermano Mario. No prefería andar con gente de su edad, sino con personas mayores. Se iba de Jesús María caminando hasta el Rímac para darle vida al trío Los Palomillas, junto a Lucas Borja y Héctor García. O aparecía con su guitarra por el Cercado de Lima.

Así, tierno pero talentoso, probó suerte en Radio Victoria. Pero se dio cuenta de que, pese a los elogios, ser músico de oído no bastaba. Entonces, a los 20 años empieza a estudiar teoría musical. Tuvo maestros como el pianista Lucho Neves, el director musical Freddy Roland, el guitarrista Óscar Avilés y Manolo Ávalos. En su afán de perfeccionarse en el instrumento, ha leído diversos tratados sobre el instrumento y admira a Paco de Lucía, Andrés Segovia, Narciso Yepes, y los peruanos Raúl García Zárate, Javier Echecopar y Óscar Avilés. En paralelo, estudió Administración de Empresas.

Del vals a la música académica le permitieron conceptualizar su propuesta: la guitarra no como mera compañera, sino como un universo con el que se podía orquestar la música peruana. Es lo que ha aplicado con fruición en los discos de solista y acompañante de luminarias.

TERCER ACORDE

Cuando se habla de solistas de música criolla, el nombre de Pepe Torres brilla junto a los de la ‘primera guitarra del Perú’ Óscar Avilés, Rafael Amaranto, Carlos Hayre, Adolfo Zelada.

Torres es también la famosa academia sanborjina homónima donde se han formado más de 10,000 alumnos, desde 1971, entre ellos el tenor ligero Juan Diego Flórez.

Lo de la academia es la síntesis de la labor docente y artística de Pepe Torres. Tras su interés pedagógico está el deseo de presentar y preservar el acervo musical a las nuevas generaciones de interesados en sacarle arpegios peruanos a las seis cuerdas. También están los conciertos que anualmente presenta, invitando a talentos nuevos y consagrados.

Para vivir de la música, Pepe Torres fue solista, arreglista, productor e instrumentista. Dirigió los trabajos de figuras de la música costeña urbana, o música criolla, como Cecilia Bracamonte, Lucía de la Cruz, Edith Barr, Tania Libertad.

La primera vez que pisó un estudio fue para grabar un disco con Alicia Lizárraga. Solo tenía 15 años. Luego, su maestro, Avilés, entonces director musical de la disquera IEMPSA, lo llevó para trabajar por cinco años. Participó en álbumes de Jesús Vásquez, Los Kipus, Luis Abanto Morales, Carmencita Lara. A la fecha, sus arreglos musicales superan los 3,000.

Gracias a su facilidad para leer música, maestros orquestadores como Rodolfo Coltrinari y Jorge Huirse lo convocaban. Torres llegó a director musical de El Virrey. En los sesenta, fue guitarrista exclusivo de Panamericana Televisión; en los noventa, director musical de programas como Mediodía criollo y Noches de gala (TV Perú).

Solo entre 1977 y 1982, llegó a realizar más de 600 conciertos en Europa con la agrupación Perú Folclórico, junto a Esmila Zevallos, quien se convertiría en su primera esposa. Después, recorrió América Latina y los Estados Unidos.

Pepe Torres interpreta todos los géneros del Perú y de acuyá, pero vuelve a la música criolla, que es su alma mater. Desde el 2000 es cristiano y vive feliz junto a su tercera esposa, a quien lleva 22 años.

El diálogo con los jóvenes y el estudio del instrumento le dieron amplitud a su mirada. Para él, al igual que la materia que no se destruye, sino se transforma, la música debe modernizarse, mas nunca olvidar sus raíces, lo hecho por gente de nivel musical, como la Limeñita y Ascoy, o Los Morochucos.

“La música criolla evoluciona y eleva permanentemente con acordes arpegiados y otros arreglos de los nuevos músicos, mientras que a otras melodías no se les puede forzar. El músico con sentido lo sabe”, me dijo hace un tiempo.

A los 15 años de edad, Pepe Torres grabó su primer disco. Hoy suma más de 3,000 arreglos.