Tipo de cambio:

Compra: 3.333

Venta: 3.336


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 20

de junio de 2019

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

ARTE PLÁSTICO

Preludio pictórico

Carlos Pulido Montoya presenta muestra en la que explora la corriente abstracta. Indica que se siente influido por predecesores suyos como Ramiro Llona, Elena Izcue y Pablo Picasso, así como por músicos y poetas.

9/6/2019


Luz María Crevoisier

Periodista

No solo en las composiciones musicales clásicas encontramos ese preámbulo que nos anuncia el inicio de un concierto.

Carlos Pulido Montoya (Lima, 1977) es un artista plástico que bautizó con este término a su actual exposición para que este Preludio nos abra las puertas hacia el universo de sus más recientes creaciones. La muestra puede ser apreciada hasta fines de junio en el Centro Cultural Cafae-SE (avenida Arequipa 2985, San Isidro).

Este artista –amante irreducto de la luz, el color y la música– escogió como medio de expresión la tendencia del abstraccionismo. “No sé si lo elegí a él o él me eligió a mí”, confiesa para continuar manifestando que “lo cierto es que me siento empoderado cuando pinto y consigo las vibraciones entre color, forma y espacio. Entonces, es como si estuviera hablando el lenguaje correcto”.

Pinceladas de libertad

El Diario Oficial El Peruano conversó con este artista semiautodidacta para conocer sus motivaciones y trayectoria. Inconformista sui generis, estudió solo un año (del 98 al 99) en la Escuela de Bellas Artes y un año antes en la Escuela Superior de Bellas Artes Hispano Latinoamericana. Posteriormente, se acercó al taller del artista cubano Antonio Bretón Gonzales entre el 2000 y 2001.

“Con este artista descubrí la fuerza expresiva del cromatismo y la versatilidad de la textura”.

“Aproximadamente hacia el 2000 me invadió una gran necesidad de libertad, y este sentimiento fue incompatible con las estructuras formales. Es el tiempo también en que empecé con mis exposiciones individuales en el desaparecido centro cultural El Averno”, recuerda. En aquella etapa de indagaciones y preguntas, Pulido Montoya coqueteó con la poesía y la música. “Hubo un tiempo en que me gustaba la música étnica, pero jamás dejé la trova. Ahora escojo el jazz de Miles Davis o John Coltrane”.

Su amor por lo poético le hizo acercarse primero a Vallejo y luego a Scorza, Watanabe y Rosé, como complemento también al hispano Lorca, hasta llegar a las filosofías orientales “en donde ingresé como polizón a partir del Siddhartha de Hesse”.

Entre sus grandes referentes se encuentran Ramiro Llona, de quien confiesa que “la relación entre su obra y sus inicios en la arquitectura me impactaron”. “La obra de Elena Izcue me devolvió de una cachetada al arte y la simbología precolombina, que también tiene abstracción como la vemos en esos maravillosos mantos o en la arquitectura tipo Chan Chan”, anota.

Influencias variadas

Carlos Pulido Montoya confiesa que su curiosidad lo ha hecho revisar distintas tradiciones.

“Incursioné en el movimiento Hare Krishna y finalmente fui iniciado en el Tao por un maestro taiwanés. Por otro lado, me encanta ver cómo día a día se hace más delgada la línea entre la filosofía, la ciencia y la poesía”, aseguró. El artista invita a descubrir cómo estas tres categorías sustentan su trabajo abstracto.

“A Picasso, que no hizo abstractos, le debo mucho por haber llegado al abstraccionismo”, acotó. Entre los artistas que influenciaron su obra están Willem de Kooning, Pollock y Basquiat de EE. UU. Actualmente se inclina por Kandinsky y Nicolás de Stael de Rusia y Paul Klee de Alemania.

“Considero que es una opinión desinformada decir que el arte abstracto es producto de los que desconocen las otras técnicas. La abstracción es un lenguaje que involucra muchas disciplinas”, puntualizó el artista.

Tiene en su haber siete muestras individuales.