Tipo de cambio:

Compra: 3.231

Venta: 3.236


Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 13

de diciembre de 2017

Preservar la unidad nacional

En los últimos meses hemos vivido una explosión de nacionalismo debido a la destacada participación de nuestra selección de fútbol en el proceso de clasificación para el Mundial de Rusia 2018.

12/10/2017


Como pocas veces, los peruanos buscamos símbolos patrios no solo para identificarnos con nuestra selección, sino también para expresar nuestro profundo amor por el país que nos vio nacer. Así, las calles se llenaron de los colores patrios: rojo y blanco. El crecimiento significativo de la demanda por una camiseta, gorra o bandera nacional hizo que se agotaran los insumos en el emporio comercial de Gamarra. Mientras tanto, la televisión comercial difundió, como pocas veces, las canciones de nuestra acervo criollo que aludían a nuestro equipo de fútbol, y en muchas plazas se organizaron fiestas con música que representa nuestra enorme diversidad cultural.

De esta peculiar forma, los peruanos manifestamos nuestra voluntad de estar unidos por este deporte y consolidar nuestra nación como una colectividad identificada con sus costumbres, tradiciones y lazos espirituales.

Estamos seguros de que si trasladamos ese mismo espíritu generado por el fútbol a otros ámbitos de la vida nacional, muchos de nuestros problemas o falsos dilemas se resolverían con mayor facilidad, sin mayores conflictos.

Por ejemplo, en el aspecto político tenemos que recobrar este sentimiento patriótico que invita al consenso para tratar temas como el combate a la pobreza, la necesidad de expandir los servicios básicos como el agua, la creación de nuevos puestos de trabajo y la cooperación para enfrentar el crimen.

En el ámbito social, la solidaridad debe ser permanente con las mujeres que sufren agresiones de sus parejas o desconocidos. También con los discapacitados y, en forma especial, los niños, que son la esperanza de nuestro país.

Además, el fútbol nos ha mostrado la importancia de recuperar la confianza en nosotros. Los peruanos somos talentosos y creativos, pero debemos aprender a canalizar toda esta energía en forma adecuada para que brinde sus frutos.

Otra de las lecciones es creer en las bases de la meritocracia. La saludable competencia nos ayudará a sacar lo mejor de nosotros. Todo aquello que se construye a base de las falsas lealtades y por lazos del compadrazgo no llega, al final, a buen puerto. La competencia de nuestro seleccionado también nos recuerda que solo con un sistema de trabajo en el que se privilegia la planificación, el entrenamiento y el trabajo colectivo se superará la conocida gitanería en el fútbol, en la que reinan la improvisación y la mediocridad.

La grandeza de una nación se basa en la fortaleza de los lazos solidarios de todos aquellos que la constituyen. Y los partidos de fútbol han demostrado qué tan lejos podemos llegar como colectividad si mantenemos la misma unidad de sentimientos colectivos. Esperemos que podamos volcar esa experiencia en otras áreas, para que el Perú sortee con éxito los enormes retos que tiene por delante.