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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 21

de agosto de 2017

SOCIEDAD

Redes sociales y salud mental de los jóvenes

En un mundo inmerso en la revolución tecnológica, con plataformas digitales que promueven la comunidad virtual, un aspecto fundamental que no debe descuidarse es el impacto que las redes sociales tienen en la salud mental de adolescentes y jóvenes, sus principales consumidores.

4/8/2017


Pilar Marín Bravo

Periodista

Más allá de las bondades de estas plataformas que permiten a los usuarios socializar, acceder y compartir información, así como conectar virtualmente a personas con las mismas afinidades e intereses, del otro lado están los riesgos de dependencia y perjuicio que pueden generar las redes sociales en la salud y bienestar de los jóvenes.

Una investigación realizada en el Reino Unido reveló que Instagram, una de las redes sociales más populares con más de 700 millones de usuarios en todo el mundo, es la aplicación más perjudicial para la salud mental de los jóvenes, seguida de cerca por Snapchat.

El estudio, realizado por la Royal Society for Public Health se basó en una encuesta a 1,500 jóvenes de 14 a 24 años sobre cómo ciertas redes sociales afectan su salud y bienestar. El resultado señaló a YouTube como la de impacto más positivo, mientras que Instagram, Snapchat, Facebook y Twiter demostraron efectos negativos entre los usuarios.

Hoy, internet es para los adolescentes y jóvenes sinónimo de redes sociales: un espacio donde socializan, se entretienen y pasan la mayor parte del tiempo. Al mismo tiempo, un lugar donde tienen la oportunidad de mostrarse ante los demás. Es en este punto en el que los expertos identifican como clave para entender su impacto en la salud mental.

En los últimos cuatro años, se han comenzado a señalar como factores de riesgo el tiempo que los adolescentes y jóvenes dedican a conectarse en redes sociales. Chicos que pasan más de dos horas diarias en estas plataformas son más propensos a sufrir problemas como ansiedad, angustia, falta de sueño y riesgo de depresión, según los diagnósticos.

En el caso de Instagram, la red social donde la imagen lo es todo, el uso de herramientas digitales de edición ayudan al usuario a proyectar la falsa imagen de perfección y belleza que muchas veces puede afectar negativamente la imagen corporal y anímica que los usuarios tienen de sí mismos, al hacer que se comparen con otros internautas.

En este escenario, la tarea de prevención es ardua y se debe trabajar desde las escuelas. Si la adolescencia es ya en sí una etapa sumamente difícil de enfrentar, la labor de reforzamiento de valores y fortalecimiento de la autoestima debería considerar, además, las presiones online que los adolescentes soportan diariamente.

El impacto de las plataformas sociales en esta era digital respecto al bienestar de niños, adolescentes y jóvenes. Una responsabilidad que compromete también a la educación.