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Año del diálogo y la reconciliación nacional
JUEVES 21

de junio de 2018

Rusia, la pelota y el poder

Megaevento promociona su nueva imagen.El campeonato mundial de fútbol es una bendición para el gobierno de Vladimir Putin. Los organizadores tendrán la extraordinaria oportunidad de transmitir la imagen de una Rusia desarrollada a más de 4,000 millones de personas.

11/6/2018


Fabian Vallas

fvallas@editoraperu.com.pe

“Espero que se lleven una gran impresión no solo de los partidos, sino también de conocer Rusia. Conocer su original cultura, su historia única y su rica naturaleza. Su gente cordial, sincera y hospitalaria”, manifestó el presidente Vladimir Putin al dar la bienvenida para el mundial de fútbol, que comenzará este jueves 14 de junio.


El mandatario define el objetivo de este megaevento: promocionar el poder blando de Rusia en momentos en que lucha por crear una nueva imagen del país más grande del mundo ante el desarrollo vertiginoso de los medios de comunicación occidentales.

En forma tradicional, un país es medido por su fuerza militar. “¿Y cuántos tanques tiene el papa?”, preguntó el dictador Joseph Stalin, cuando el canciller francés Pierre Laval le pidió que no presionara a los católicos rusos en 1935.

Pero hoy, con el desarrollo de las comunicaciones globales, el poder de un país no solo se mide por su fuerza militar. Resulta que con el desarrollo vertiginoso de los medios de comunicación, los Estados pueden ejercer otro tipo de poder, ese que los académicos denominan “blando”. Si nuestra meta es que otras naciones nos admiren y cumplan los mismos objetivos, entonces este tipo de poder puede tener la misma función que la presión de la fuerza.

En su libro La paradoja del poder norteamericano, Joseph Nye utiliza el término de poder blando para referirse a la “capacidad de lograr que otros ambicionen lo que uno ambiciona”. Para esto, un país puede utilizar la atracción de su cultura, las normas morales y sus artes vía los medios de comunicación.

Política exterior

Luego del trauma de la división de la Unión Soviética, el exjefe de la KGB llegó a inicios del presente siglo con un objetivo claro: devolver a Rusia el poder perdido en un mundo donde se respeten la autonomía y la soberanía, y exista multipolaridad. Por ello, rechazó las intenciones de Estados Unidos de implementar un mundo unipolar liberal, como argumentaba Francis Fukuyama en El fin de la historia.

Sin embargo, en los primeros años de su gobierno, Putin se acercó con pragmatismo a Washington para luchar contra el terrorismo checheno e islámico.

Esta inusual “luna de miel” duró hasta el conflicto de Georgia, en el 2008, y la tensión bilateral se agravó más debido al conflicto con Ucrania por Crimea. En los últimos años, el Kremlin interviene en forma directa para defender sus intereses estratégicos en los prolongados conflictos de Siria y Libia.

En este difícil contexto, Putin desarrolló músculos militares y se enfocó en recuperar la famosa industria bélica rusa. En el ámbito interno, asumió un liderazgo con mano dura; primero, en forma interina, de 1999 a 2000, y luego en la presidencia los períodos 2000-2004, 2004-2008, 2012-2018 y 2018-2022, con la única interrupción en 2008-2012, en el que se desempeñó como primer ministro. En estas últimas elecciones, algunos partidos opositores cuestionaron la forma en que Putin fue reelegido con el 76% de los votos. Para gran parte del mundo, esta es la primera vez que se conocerá a la sociedad rusa desde sus entrañas gracias a la extraordinaria cobertura mediática.

Se calcula que 3,800 millones de personas verán el mundial por televisión y otros 850,000 utilizarán dispositivos móviles con el mismo fin, mientras que cuatro millones viajarán a este país para vivir en persona la fiesta del fútbol.

Rusia realizó grandes inversiones para transmitir todos los partidos de fútbol con los sistemas más avanzados de comunicación con tecnología de punta. Sin duda, será el certamen que más utilizará los medios digitales.

Inversión

No hay duda de que el gobierno de Putin pondrá enorme interés en promocionar su rica cultura y su identidad nacional y transmitir el mensaje de un país amigable, próspero, eficiente y desarrollado. Por ello, no reparó en aprobar para este certamen deportivo un presupuesto oficial de 11,600 millones de dólares.

Sin embargo, el gasto final se calcula en 13,000 millones de dólares, con el fin de organizar el más grande espectáculo deportivo de la historia.

Cuando veamos el mundial, no solo viviremos la pasión del fútbol, sino que detrás de este campeonato operará una especial diplomacia para promocionar la faceta de una Rusia desarrollada, interesante, atractiva y con una gran industria artística y cultural.

La diplomacia y la cultura

Una de las formas en que Rusia extendió su poder blando fue con la aparición de la cadena RT a escala mundial, el “CNN ruso”. Al transmitir en distintos idiomas, el Kremlin ha podido extender la influencia de su diplomacia. El desarrollo de su turismo también se puede apreciar con nitidez. Unos 29 millones de visitantes llegan cada año al país.

La educación superior continúa siendo atractiva para estudiantes, en forma especial para los jóvenes del tercer mundo con un sistema de becas promocionado por el Gobierno de Moscú. Además, existe un excelente clima de negocios para los grandes inversionistas en un país donde la tecnología ha dado pasos agigantados.