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Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 24

de setiembre de 2017

Terrorismo nunca más

La condecoración de los 86 miembros del Grupo Especial de Inteligencia (Gein) de la Policía Nacional, por los 25 años de la captura del líder terrorista Abimael Guzmán Reinoso, ha sido un motivo para reafirmar, como peruanos, nuestro rechazo al terrorismo y asumir el reto que tenemos como país de construir una sociedad reconciliada con ese pasado nefasto, de manera que la historia no se repita, pero también respetuosa del Estado de Derecho.

14/9/2017


Como dijo el presidente Pedro Pablo Kuczynski en la ceremonia de reconocimiento a los agentes como Defensores de la Democracia, su gobierno tiene el firme propósito de no retroceder ni de permitir el retorno de la subversión.

También expresó su preocupación de que aún existan, a pesar del descrédito que el senderismo representa para los peruanos, ciudadanos que se adhieran a esta ideología, lo que sin duda nos conduce a una urgente campaña de recordación sobre lo catastrófico que significó el terrorismo para el país.

La fecha ha sido particularmente especial este año, pues por un lado ha servido para saldar una deuda histórica con los agentes policiales que posibilitaron la captura del cabecilla terrorista, que después de 25 años son homenajeados por los poderes del Estado, una demora incomprensible en un país que debe ser agradecido con sus mejores hijos. Pero, además, ha coincidido con la salida, en la víspera, después de un cuarto de siglo en prisión, de la terrorista Maritza Garrido Lecca, la bailarina que escondía a Guzmán y su cúpula en una vivienda del distrito de Surquillo, donde los halló la policía.

Nuevamente, la oportunidad nos enfrenta al dilema de qué hacer con los terroristas que salen de las cárceles al cumplir sus condenas, de qué manera esto nos devuelve al pasado que queremos olvidar, y si cabe el perdón para terroristas que no han mostrado ni un mínimo de arrepentimiento.

Hay que defender el Estado de Derecho: el terrorista que cumplió su condena debe recobrar su libertad. Eso nos hace moralmente superiores porque mientras Sendero Luminoso trató de imponer una tiranía, el Estado respeta la ley, sin distingos de ninguna clase.

Pero la democracia tampoco puede ser ingenua, y en aras de resguardar la seguridad de los peruanos, es derecho del Estado establecer una vigilancia y seguimiento de sus actividades, con el propósito de que no vuelvan a representar un peligro para la sociedad. Aquí no estamos patrocinando un recorte a su derecho de expresión, sino a las acciones que puedan tomar.

Como si la coyuntura no estuviera ya cargada, esta semana se inició también el juicio a Guzmán y su cúpula por el atentado en la calle Tarata, que precisamente tiene como objetivo demostrar que la orden para detonar dos coches bomba, con 400 kilogramos de dinamita y anfo, provino del genocida y del comité central de Sendero Luminoso, lo que le agregaría una segunda cadena perpetua como condena.

Como vemos, no obstante los 25 años transcurridos, el terrorismo continúa siendo un tema pendiente para los peruanos.