Tipo de cambio:

Compra: 3.242

Venta: 3.246


Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 19

de noviembre de 2017

PATRIMONIO CULTURAL

Tesoro sacro

El monasterio de Santa Teresa en Arequipa mantiene un conjunto de joyas artísticas de varios siglos, entre pinturas, esculturas y artes decorativas.

9/9/2017


Ernesto Carlín

ecarlin@editoraperu.com.pe

Al visitar la Ciudad Blanca una de las paradas obligatorias es el monasterio de Santa Catalina. Sin embargo, otro claustro ofrece al turista una buena alternativa para conocer la época virreinal en Arequipa: el monasterio de Santa Teresa.

El director del Museo de Arte Virreinal de Santa Teresa, Franz Grupp Castelo, contó al Diario Oficial El Peruano que este recinto se distingue de otros de su tipo por la riqueza de sus joyas artísticas. Indicó que el ingreso a este monasterio era muy elitista, por lo que la dote que las familias daban para la comunidad forma parte de este legado cultural.

“Así se adquirieron joyas valiosas como pinturas, esculturas, artes decorativas. Y ahora la gente paga por admirarlas, cumpliendo el objetivo que tenían”, manifestó el especialista.

Devoción hecha arte

Este recinto abrió al público hace pocos años luego de una labor de restauración y puesta en valor hecha por Grupp Castelo y su esposa, Zully Mercado.

Entre las piezas que se exhiben destaca un curioso nacimiento portable. Es un baúl que, al abrir sus compartimentos, presenta la escena del nacimiento de Jesús en un espacio amplio. Lo componen más de 300 figuras que encajan perfectamente al momento de cerrar el artefacto.

Dicha pieza se encuentra en una sala bautizada como La Sagrada Familia. La acompañan varios lienzos que representan a Jesús, María y José.

Otra de las salas que llaman la atención es la de Orfebrería. En ella se exponen piezas de metales preciosos. Destaca un crucifijo hecho de marfil. Si se aguza la mirada, se podrá apreciar que los rasgos de este son orientales.

La explicación que da Grupp Castelo es que estos objetos eran hechos por artesanos chinos con material africano por encargo de europeos, para ser comercializados en América. Una muestra de la economía global del siglo XVIII, según este estudioso.

Actualidad

En la misma sala se puede apreciar también un tintero de plata y una caldera. Actualmente, ese artefacto aún se sigue empleando para la elección de la priora del monasterio. “Objetos así hacen de este un museo vivo”, dictamina Grupp Castelo.

En ese sentido, un espacio que mantiene su uso es el de la sala Capitular. En ese espacio, las religiosas toman las grandes decisiones que afectarán a su comunidad. “De seguro fue aquí donde decidieron abrir parte del monasterio al público”, especuló el especialista.

Destaca la pintura decorativa de las paredes. En contraste con el resto del claustro, en este lugar las escenas representadas son más mundanas y escapan del tema religioso.

Jardines coloniales

El monasterio de Santa Teresa no ocupa una extensión de terreno tan amplia como su par de Santa Catalina. Sin embargo, su arquitectura presenta otras cualidades. Según el director, Grupp Castelo, en este recinto se han conservado los jardines originales, lo que en otros lugares similares se ha perdido. Indicó también que la estructura del lugar permite emplear el agua de la lluvia de forma inteligente. Asimismo, mencionó que la abundancia de áreas verdes permite compensar el tradicional clima seco de Arequipa.