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Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 19

de noviembre de 2017

40 AÑOS DEL ENCUENTRO TUPAQ KATARI

Tiempo de zampoñas

La presencia de los conjuntos de zampoñas en todo los ámbitos de Lima y el Callao se debe al Encuentro de Sikuris Tupaq Katari, que difunde este arte musical desde 1978. ¡Fuerza, sikuris!

12/11/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Al principio fue el hombre; el hombre de Caral, Moche, Nasca; el quechua, aimara y amazónico; soplando el alma de las cañas de la zampoña, siku, phuku o antara, para arrancarle sonidos al viento y regalárselos a la Pachamama, la Madre Tierra. 

La omnipresencia de los grupos de sikuris en Lima llega a universidades, mercados, colegios, pueblos jóvenes y cuanto evento cultural hay en la capital. Este fenómeno es muy del siglo XX, hijo de las grandes migraciones del campo a la ciudad. Está ligado a la Asociación Juvenil Puno (AJP) y su Encuentro de Sikuris Tupaq Katari, que llega este año a su edición número 40, una vida entre huainos, sikuris y cacharpayas.

Primer soplido

El primer encuentro se realizó en la Concha Acústica del Campo de Marte en 1978. Ocho años antes, un grupo de jóvenes puñenos alzando sus zampoñas, fundaron la AJP.

La sede de la Federación de Choferes, en La Victoria, fue el primer local que acogió a estos jóvenes altiplánicos que “trenzaban” chilis, maltas y zancas. Invitaron luego a maestros de la talla de Federico More para ilustrarse y fundaron su propia revista Jak’e Aru (La voz humana en aimara). En 1974 volvieron a Puno y recibieron la bendición de centenarios conjuntos como Juventud Obrera, Panificadores o Mañazo.

La Lima que recibió a los primeros sikuris era una ciudad prejuiciosa, que los choleaba. Ellos persistieron. “Hemos sembrado el instrumento [el siku] en todo Lima”, hincha el pecho Roberto Aguilar, presidente de la AJP.

Hijos del Tupaq Katari

Gracias a los encuentros Tupaq Katari los conjuntos familiares que había en barrios de Lima y el Callao se relacionaron. El Concha Acústica del Campo de Marte fue el escenario del encuentro hasta 1999. Desde entonces, los acoge anualmente la Central Folklórica Puno, a la espalda del hospital San Juan de Dios.

También lograron la declaratoria del siku y sikuri como Patrimonio Cultural de la Nación.

A influencia de la AJP y sus encuentros autogestionarios se forman conjuntos en las universidades, encuentros interfacultades; también en los colegios y en algunas zonas. Se calcula que hoy existe medio centenar de grupos de sikuris con actividades semanales por toda Lima. Son los hijos del Tupaq Katari.

Los conjuntos que participan saben que es una batalla a muerte. Tienen 10 minutos, desde que ingresan con un saludo o diana; tocan un huaino lento y terminan con uno ligero.

El jurado califica música, vestimenta, coreografía, disciplina. La puntuación es el promedio de los seis o nueve jurados. Y ganan los mejores.