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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 22

de noviembre de 2017

MÚSICA Y ARTES VISUALES

Tola pinta a Fausto

El clásico de la ópera romántica, Fausto, vuelve después de 20 años a Lima, en una propuesta intrépida de los elencos del Ministerio de Cultura: esta vez los personajes y la locación se inspiran en los cuadros del pintor José Tola.

10/11/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

El Mefistóteles que se hizo esperar en Lima por dos décadas, aparece en el Gran Teatro Nacional vistiendo colores pastel que salpican de su chaleco y pantalones, se esparcen en rectángulos sobre el piso o nos auscultan con ojos libertinos desde una pared.

El tenor argentino Hernán Iturralde confiere al personaje diabólico una voz de ultratumba y su vestimenta está inspirada tal vez en el “guardián del tiempo”, uno de los seres abstractos y desenfadados surgidos en técnica mixta de la mente de José Miguel Tola de Habich (Lima, 1943).

Mientras el doctor Fausto (el tenor colombiano César Gutiérrez) languidece “triste y solitario”, a la espera de la muerte, Mefistófeles lo tienta para que firme el contrato por el cual le dará “el tesoro de todos los tesoros: la juventud”. La firma del documento, el vender el alma al diablo para lograr la juventud y el amor de Margarita (la soprano búlgara Svetla Krasteva), es el texto inspirador del escritor alemán Goethe que Charles Gounod adaptó en su famosa ópera romántica de cinco actos.

Pero en esta versión de Fausto, hay “cantantes calvas”, “soldados” y el escenario es giratorio. Ojos, manos, cuerpos crepitantes, son parte de los seres creados por José Tola en una carrera que va por el medio siglo. En esta adaptación de la obra que por antonomasia reflexiona sobre los vericuetos del alma del hombre, los cuadros de Tola sirven para los trajes de solistas y coreutas del Coro Nacional. Desde el foso de la orquesta, el maestro Matteo Pagliari dirige a los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Oda al lado oscuro

“En los cuadros del maestro José Tola están esos elementos oscuros, de maldad, de locura, que hay en todo ser humano”, explica el venezolano Víctor García Sierra, encargado de la dirección de escena.

García había propuesto en el teatro Giuseppe Verdi de Buseto, El elixir de amor visto por Botero, donde trabajó los personajes de la ópera a partir de los cuadros del famoso pintor colombiano. Tras esa experiencia, quiso arriesgar en Fausto y hacer lo propio con un artista peruano, fue cuando le presentaron las obras de Tola y quedó impactado por sus colores, sus formas, sus personajes. El virtuoso pincel de Tola era lo que necesitaba Fausto para hablar de esos tópicos que son nuestra esencia: el bien, el mal, el amor y la fe.

El universo Tola

El pintor ha llegado al estreno y desde una butaca en el segundo piso observa el estreno de la ópera Fausto en la visión de José Tola.

Le ha asombrado ver a los miembros del Coro Nacional vistiendo sus creaciones. Es otra dimensión de sus personajes fuera de los linderos de los lienzos. Pero Tola también considera que es parte de una tradición pictórica: se siente hoy más cerca de Picasso, de Matisse, de Miró, para quienes el ballet y la ópera “han ofrecido una posibilidad irresistible de proyectar en sus escenarios los personajes y las imágenes en sus lienzos”.

Tola es un universo presente en la plástica nacional desde que en 1969 volvió al país tras estudiar en la Real Academia de San Fernando (España) y ganó el Primer Premio de Pintura en el Tercer Salón de Artes plásticas de San Isidro. Tola pinta el caos de la vida, los sueños, los deseos. En esa diversidad de acciones rige la armonía de su celebrada obra.

Escribió el crítico Jorge Villacorta en Tola. Obra plástica 1969/08: “Cada vez que sus trabajos terminados salen de él desencadenan discusión intensa. Porque el mundo los aguarda con la avidez de leer triunfo o derrota en el área de esos pocos metros cuadrados de soporte tocados por el artista. La construcción lleva siempre la marca de su inteligencia, que no cede ante la fuerza de visiones bajo el signo de una soledad pura y dura”.