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Año del Buen Servicio al Ciudadano
JUEVES 21

de setiembre de 2017

TECNOLOGÍAS PARA EL AGRO

Tu chacra en un clic

Dos universidades se han unido para llevar adelante el proyecto Quinua Smartapp, un sistema de monitoreo que se basa en el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la agricultura para mejorar la cadena de valor de la quinua orgánica y otros productos. Beneficiará directamente al campesinado.

15/7/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Por suerte, el teléfono celular no se limita a la vacuidad de multiplicador de selfies. El ubicuo aparatejo electrónico puede ser parte de un sistema que permita a los agricultores saber cada 10 minutos, y al detalle, el desarrollo de sus cultivos agrícolas.

Se llama Quinua Smartapp y su primer uso en prototipo es con el nutritivo grano andino: la quinua. Un equipo de la Universidad de Lima, encabezado por el doctor Héctor Bedón, trabaja en el uso de las tecnologías de la información y comunicación para prevenir cualquier atingencia en una plantación.

Cuando estudiaba su doctorado en España, Bedón formó parte de un proyecto de la Unión Europea sobre la adopción de las TIC en la agricultura. Este uso se ha extendido tanto en el Viejo Mundo como en Estados Unidos. Ahora, se plantea similar estrategia para implementarla en nuestro país.

Quinua Smartapp está en pleno desarrollo. Se basa en las tecnologías en boga: drones, sistemas en tiempo real para redes y sensores, el uso de internet, el cloud computing y modelamiento de big data. Hoy, este paquete tecnológico es más accesible y barato y se desarrolla en el país, subraya Bedón.

Para evaluar y validar la información de campo, en los cultivos, la Universidad de Lima ha desarrollado una alianza estratégica con la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) y el centro poblado de San Lorenzo, en el valle del Mantaro, Junín, donde se ubica el Instituto de Desarrollo de Sierra de la UNALM.

Se trata de la primera vez que ambos centros académicos se asocian. Así, la de Lima pone la tecnología para monitorear, y la Agraria, el conocimiento en los cultivos.

El know how

De esta manera, la Universidad de Lima aprovechará el trabajo que durante años lleva adelante la Agraria con su programa de investigación en cereales y granos andinos: la mayoría de las investigaciones se centra en la quinua.

“El futuro del desarrollo de la quinua orgánica está en la Sierra. Es donde se presenta una menor injerencia de plagas y enfermedades, que se controlarían fácilmente con métodos y productos orgánicos, a diferencia de la Costa, que tiene el problema de la toxicidad de los productos químicos en el manejo de los cultivos, lo que ha reducido sus áreas de cultivo”, explica el director del departamento de Fitotecnia de la UNALM, Jorge Jiménez.

Sistema en escena

Utilizando la computadora o el celular, desde una oficina en Lima, se puede saber qué pasa con los cultivos en una zona geográfica lejana.

El sistema permitirá detectar una plaga, la falta de nutrientes, problemas con el medioambiente, como bajas temperaturas, y también saber cómo se debe actuar para prevenir, aminorar el daño o mejorar la producción.

Las TIC en escena

Para ser eficiente, el sistema debe contar con el trabajo de tres actores o usuarios: el agricultor (provee la información sobre lo que siembra y los cultivos); el investigador agrónomo (monitorea la red de censores); y el sector privado (en este caso, el empresario exportador de quinua).

En el campo de cultivo, el agricultor tiene una aplicación (app) en su celular mediante la cual verá en tiempo real, cada cinco o diez minutos, todo su campo de cultivo, gracias a una red de censores distribuidos en sus plantaciones. Tendrá a disposición valores, como humedad de campo, temperatura, conductividad del suelo.

Si hay riesgos, como la presencia de humedad, abrirá manualmente las electroválvulas y generará el riego. El sistema también realiza una inspección visual del campo, mediante drones, para detectar la presencia de larvas u otros elementos que afectarían el cultivo.

Se trabaja con dos drones que hacen un recorrido predeterminado para cada semana y quincena. El primer dron recolecta información en video y fotografía del campo de cultivo. El segundo, provisto de cámara multiespectral, mide el índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), que permite conocer “la salud” de la planta.

Esta información se almacena en una base de datos y una plataforma web que implementa la Universidad de Lima y que se pondrá a disposición de los ingenieros agrónomos para que la evalúen y ofrezcan una teleasistencia, ni bien el agricultor detecte alguna señal de requerimiento para revisar la data de determinado lugar.

El sistema debe conectarse a un sistema de consultores para ser eficiente; por ende, el beneficiado no podría ser un agricultor aislado, sino muchos de cooperativas, asociaciones, además de los exportadores.

Bedón y Jiménez subrayan que este proyecto de innovación con las TIC puede beneficiar a otros cultivos que utilizan riego por goteo.

La meta de sus promotores es que el Ministerio de Agricultura lo vea atractivo y lo tome como referente para fomentar implementaciones reales.

10 censores en el campo de cultivo necesita el sistema.