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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MARTES 20

de febrero de 2018

APROXIMACIONES

Una memoria incómoda

¿Qué hacemos con una memoria incómoda? ¿Ocultarla, reprimirla, alterarla o gestionarla de la mejor manera? La memoria del año 1939 a 1945 para los europeos es incómoda, plena de miserias y por eso precisamente la confrontan. Nuestra memoria de los años 1980 es evidentemente incómoda, angustiante para los que la vivimos como adultos, más aún para los que fueron directamente golpeados.

7/2/2018


Manuel Burga

Manuel Burga

Historiador

Historiador

Nos estremeció Uchuraccay, nos perturbó El Niño de 1982, los penales, así como las violentas acciones terroristas y contraterroristas en una década perdida para toda América Latina. Esa memoria busca persistentemente convertirse en historia, conocimiento, libros, pinturas, música, teatro, cine, a veces como obras responsablemente construidas, para transmitir evidencias, puntos de vista.

Mucho se ha escrito últimamente sobre el incidente protagonizado por unas tablas de Sarhua que retratan lo sucedido en los años 80 en esa comunidad. Tablas que son obra de la Asociación de Artistas Populares de Sarhua, que fueron compradas por un Centro de Arte Popular Americano de Nueva York y que finalmente decidió donarlas al Museo de Arte de Lima (Mali) a fines del 2017: 28 tablas, dos textiles y un retablo.

Se ha hablado de nuevo de Sarhua, una pequeña comunidad de agricultores, pastores y artesanos, en la provincia de Víctor Fajardo, Ayacucho, productora de arte muy particular y misterioso que nos transporta a la obra de Felipe Guaman Poma, por encarnar un perfil muy andino.

Aquí nacieron muchos artistas, artistas-artesanos si se quiere, como Primitivo Evanán, autor de muchas de las tablas que ahora reposan en los depósitos del Mali. La lista de estos artistas es larga, como la historia de las tablas también, bastaría leer el libro de Josefa Nolte, Qellcay. Arte y vida de Sarhua, 1991, para entender cómo se traslada a Lima, sufre modificaciones, que lo enriquecen y lo acercan a nuevos consumidores.

Muchos artistas cultos también han relatado lo mismo, algunos magistralmente, como el trabajo de Ricardo Wiesse en el arenal de Cajamarquilla. O la Caja Negra (2001) de Alfredo Márquez y Ángel Valdez, en que recurren a íconos muy conocidos, de esa década, para reemplazar a los de la Santísima Trinidad, y a la metáfora del artefacto que se recupera después de una catástrofe área y que guarda la memoria del vuelo.

Entonces, la situación es muy simple, estamos frente a una memoria incómoda, que recuerda una historia reciente, que algunos no quisieran recordar, ni presentar en ningún registro. Pero en realidad, ¿es razonable olvidar esos años? El sentido común nos dice que cuanto más sepamos de los Niños, 1925, 1982, 1997, por ejemplo, mejor podríamos mitigar sus consecuencias y todavía enfrentarlos exitosamente. Entonces, parecería que es mejor manejar esa memoria, trabajarla, para no cometer los errores del pasado.