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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 18

de noviembre de 2017

Una oportunidad para los partidos

La aparición de los movimientos locales y regionales en la primera mitad de la década del 2000 significó que los partidos políticos de índole nacional, con el paso del tiempo, perdieran las preferencias en estas instancias de gobierno, las que pasaron a ser administradas, en su gran mayoría, por estas agrupaciones.

5/11/2017





Para tener una idea, de los 25 gobiernos regionales que se eligieron en el 2014, solo cinco fueron ganados por partidos nacionales (tres de Fuerza Popular y dos de Alianza para el Progreso), los otros 19 son gobernados por movimientos independientes.

El porcentaje es mayor en las provincias y los distritos, en los que la preponderancia la tienen los movimientos independientes vecinales, salvo en Lima, administrada por Solidaridad Nacional.

El pleno del Congreso aprobó la modificación de las leyes de organizaciones políticas y de elecciones municipales, con el objetivo de impedir la inscripción de movimientos locales, tanto provinciales como distritales, en los comicios del 2018.

La intención, según la presidenta de la Comisión de Constitución y Reglamento, Úrsula Letona, es fortalecer los partidos y contar con interlocutores válidos que respondan a sus organizaciones políticas.

Recalcó, al sustentar el dictamen ante la representación nacional, que la proliferación de movimientos que participan en las elecciones representando a organizaciones distritales o provinciales no responde a la necesidad de consolidar a las agrupaciones políticas, lo que afecta a la democracia representativa.

Tras comprobar en los últimos años que muchos de estos movimientos distritales y provinciales tienen una corta vida y desaparecen al culminar un proceso electoral, el fortalecimiento de los partidos es fundamental para la institucionalidad. En otras palabras, a partir del 2018 y, con mayor claridad, en las elecciones del 2022, los alcaldes provinciales y distritales dependerán de un partido nacional o de un movimiento regional; es decir, ya no será como ahora, que no responden a nadie; así se terminará con la atomización del poder local.

Sin duda, es una oportunidad para que los partidos retornen a la escena local y se conviertan nuevamente en una opción electoral válida, capaz de interpretar las necesidades de un distrito o una provincia, con la ventaja de tener una visión nacional de los problemas del país.

Coincidimos con la posición de la Comisión de Constitución y Reglamento respecto a que se necesita fortalecer los partidos y contar con interlocutores válidos que respondan a sus organizaciones políticas. La ley precisa que esta norma no regirá para los 500 movimientos locales que ya adquirieron los kits electorales.

De acuerdo con el Registro de Organizaciones Políticas del JNE, existen 21 partidos con inscripción vigente, pero ellos deberán desarrollar una agenda de trabajo para fortalecerse. Esta reforma en el ámbito electoral se presenta como una oportunidad para los partidos, y esperamos que vengan otras, como la eliminación del voto preferencial.

Para tener una idea, de los 25 gobiernos regionales que se eligieron en el 2014, solo cinco fueron ganados por partidos nacionales [...], los otros 19, por movimientos independientes.