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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

FINANZAS

¿El blockchain es una amenaza para los bancos?

¿Qué pasaría si existiera un medio virtual que le permitiera prescindir de un banco para hacer sus transacciones? ¿Lo utilizaría o le tendría cuidado? Pues dicha realidad ya existe y su nombre es blockchain.

8/9/2019


María Alejandra Ruiz

Profesora de ESAN

Aunque todavía no ha sido tan difundido, el blockchain es quizá el principal fenómeno disruptivo que inquieta a los bancos, al punto que podrían quedar fuera de juego pronto si no lo integran a sus sistemas. Pero, ¿qué es realmente?

En términos simples, es una base de datos que almacena un registro de quien posee y administra algo. Lo novedoso es que las transacciones que se hacen mediante este sistema son encriptadas y almacenadas en forma cronológica en un bloque de datos protegido, dándole seguridad y confiabilidad a la información. El acceso a esta información y la transparencia beneficia al usuario porque le devuelve el control de sus activos y posesiones.

A diferencia de los bancos, donde hay mucha incertidumbre y falta de confianza para el cliente por la complejidad de sus procesos, en el blockchain las reglas se traducen en contratos inteligentes que se ejecutan de forma automática, garantizando que el acuerdo se cumpla sin la participación de un tercero.

Estamos hablando de un proceso totalmente automatizado, que le da visibilidad a las partes involucradas y mayor transparencia al cliente, además de eliminar los costos que impone el intermediario.

Un punto aún favorable para los bancos es que todavía hay una amplia mayoría de la población reacia a efectuar transacciones financieras mediante aplicaciones digitales, lo cual puede retrasar la revolución y el impacto del blockchain en nuestra región.

Es indispensable empezar a identificar el potencial de la tecnología, cuestionar los modelos de negocio y los servicios que consumimos, así nos daremos cuenta de que en la industria financiera hay muchas actividades tan enraizadas al sistema que terminan siendo un peaje que podríamos no pagar.

La clave está en aprovechar estas oportunidades para crear una nueva generación de bancos, que no se beneficien de los clientes sin agregar el valor esperado por todos.