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de diciembre de 2019

PERSPECTIVAS

¿Una legal tech puede reemplazar a un abogado?

10/11/2019


Herman Patow

Fundador & Managing Partner de ASESORI

Un concepto que se vuelve cada más popular en el mundo del derecho es el de legal tech. Se trata de una industria que crea software y servicios tecnológicos enfocados en optimizar procesos del sector legal tradicional. Ante el aparente estancamiento del referido sector, esta alternativa puede resultar de gran utilidad para los abogados, tanto al momento de prestar servicios legales como a la hora de comercializarlos.

Si bien es innegable que la tecnología es una excelente herramienta para mejorar la ejecución de determinados servicios, ¿podría una legal tech reemplazar finalmente a un abogado de carne y hueso? Por el momento, creo que no.

Una legal tech otorga grandes ventajas. Agilizan trámites y reducen costos. También permiten que la elaboración e implementación de acuerdos sea mucho más rápida, especialmente en procesos de inversión. Sin embargo, existen situaciones en las cuales el objeto de un contrato puede llegar a ser más complejo y, por lo tanto, requerir de un alto nivel de negociación, momento en el cual se necesitará siempre de un abogado que pueda garantizarle a su cliente una correcta comunicación y protección de sus intereses.

En la automatización de tareas pasa lo mismo. Hoy en día, un abogado puede atender las dudas de sus clientes sobre diferentes materias legales mediante chatbots. El problema, al igual que con los modelos de contratos preestablecidos, es que no todas las situaciones sobre las cuales un cliente consulta tienen una sola salida, por lo que estas deberán ser atendidas con el análisis estratégico y minucioso de un abogado con experiencia.

Estas son algunas de las razones por las cuales la intervención de un abogado en la prestación de servicios legales continúa siendo imprescindible. Cumple un rol importante como asesor externo, identificando muchas veces los efectos tributarios que se generan para las partes como consecuencia de las transacciones que estas celebran.

Sin perjuicio de todo lo expuesto, es importante señalar que una legal tech resuelve muy bien aquellos problemas en los cuales no es tan necesaria la presencia de un abogado, incluso desarrollando el trabajo en menos tiempo y de una manera más práctica. No obstante ello, los servicios legales deben trabajarse de manera exclusiva; la personalización y la confianza son los elementos que no pueden quedar fuera en la relación abogado-cliente.

La tecnología y el derecho aún tienen un gran camino por recorrer, sobre todo en un país como el nuestro. No deben entenderse como conceptos opuestos, son complementarios, pero que lo sean no puede llevarnos a olvidar que la experiencia en el ejercicio de la profesión es lo que realmente debe observar un cliente al momento de elegir al equipo que le brinde el soporte legal que necesita.

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El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.