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Año del diálogo y la reconciliación nacional
VIERNES 20

de julio de 2018

APROXIMACIONES

¿Y la ética en la reproducción asistida humana?

Luego de más de tres décadas de éxito con el uso de las técnicas de reproducción asistida humana (Tera), millones de parejas en el mundo hoy pueden ser felices padres; sin embargo, esa alegría que puede producir este avance de la ciencia causa pavor al advertir que se comercializan en mercados abiertos, a falta de leyes que limiten su uso, gametos (esperma y óvulo), embriones y vientres; sin que se hayan medido las consecuencias sociales, morales y legales que ello produce.

10/5/2018


roxana del águila tuestaespecialista en derecho genético

Roxana del Águila Tuesta

Especialista en Derecho Genético

El derecho a formar una familia y procrear hijos se ha desconceptualizado a tal punto que hoy cualquier individuo puede acudir a una clínica especializada y adquirir un gameto, embrión, vientre o todo ello, con el fin de tener un hijo; sin pensar en la presencia de un actor invisible y directamente afectado, que será “creado”, es decir, el bebé por llegar, que no tendrá derecho a conocer su origen, a sus dos progenitores, sino a uno o quizá a ninguno de ellos.

Nuestra Ley General de Salud ha previsto el uso de Tera por parejas que no pueden ser padres de manera natural; el Tribunal Constitucional ha interpretado, además, que pueden usar el embrión o gametos de personas donantes que reservan su identidad.

Nuestra ley civil establece que madre es quien concibe y da a luz; pero cuando nace un niño sin relación genética con la madre gestante, las cortes de Justicia, para solucionar el conflicto, han argumentado que, de acuerdo con el Principio del Interés Superior del Niño, se debe considerar madre a aquella con la que tiene relación genética o aquella que le prodigará amor y estabilidad necesaria, porque no cuenta con esta relación genética al haber adquirido un embrión de un donante y la gestación la realizó un vientre de alquiler.

Esto nos muestra una cruda realidad, que al no existir leyes protectoras y garantistas a favor del ser humano en proyecto de existencia o existente por las técnicas in vitro y no anidado en el vientre se trafica con la esencia humana, sin considerar los efectos lesivos a esa nueva vida.

Si en nuestros principios y derechos constitucionales a favor del ser humano se proclama solemnemente la inviolabilidad de sus derechos fundamentales, lo que vemos es un atropello a la dignidad, igualdad y libertad humana y una afectación a nuestras futuras generaciones. Todo ello exige, urgentemente, una ley especializada que evite la comercialización, destrucción o anidación post mortem del embrión (embrión cuyo padre ha fallecido antes de su anidación); y la actuación responsable de parejas, individuos, médicos y centros médicos para evitar abusos y sancionar duramente a aquellos que fuerzan la procreación de un bebé que llegará a este mundo indefenso, como resultado de la ambición de los que pueden y no por el amor de un hogar.