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CONTRASTES

10 Years Challenge Criollo

Hace unas semanas se viralizó un reto que lanzó Facebook, que consistía en comparar dos fotos de uno mismo: una del 2009 y otra del 2019. Esto nos permitía ver las diferencias luego de transcurrida una década. En algunas personas la diferencia era notoria, y en otras no tanto. Esto me motivó a pensar: ¿y si hacemos este reto en el criollismo? Aquí vamos.

10/2/2019


Sergio Salas

Abogado, Músico criollo

A partir del 2009 comenzaron a irse físicamente los íconos de la canción criolla. En octubre de ese año falleció Arturo ‘Zambo’ Cavero, referente del criollismo e intérprete premiado por la OEA en 1987. Sus exequias fueron multitudinarias, e incluso luego del velorio en el Museo de la Nación fue homenajeado en el frontis de Palacio de Gobierno.

En abril del año siguiente se fue la reina Jesús Vásquez, y así sucesivamente figuras estelares han ido partiendo. La pregunta es, luego de estas estrellas, ¿nacieron otras? No soy partidario de decir que habrá un sucesor del Zambo Cavero o de la Reina Jesús Vásquez, ellos han sido únicos, ¿pero han surgido en el universo criollo otras estrellas que brillen a ese nivel? Al 2019, personalmente creo que no, y ello nos debe llevar a una reflexión porque un cielo sin estrellas es oscuro.

En el 2009, mi amigo y guitarrista Willy Terry venía desarrollando un proyecto que se titulaba ‘La Gran Reunión’ y consistía en dos discos compactos en los que participaban cantores de barrio de edad bastante avanzada, y que en sus años mozos habían sido jaranistas y habían practicado ese criollismo que no se escuchaba así no más, no el criollismo del disco, sino el criollismo de los centros musicales y de los barrios. Cantores que nunca fueron profesionales en la música, pero que tenían un sabor único al momento de interpretar los temas.

Si bien el disco se lanzó en el 2010, ya en el 2009 se venía gestando, y me atrevo a decir que esas producciones no solo le dieron un aliento más de vida a los que en ella participaron, sino que le dieron un aliento al criollismo en general porque devolvió el género al horario estelar en la televisión y en las disco-tiendas. Hoy muchos de esos cantores han fallecido, e inevitablemente se han llevado mucho repertorio desconocido por el gran público, lo que nos hace pensar: si la música es parte del patrimonio inmaterial del Perú, ¿por qué somos los particulares los que dedicamos nuestro tiempo, esfuerzo y dinero a preservarla y documentarla en soportes que luego servirán de consulta, y no las entidades culturales estatales que existen?

A la fecha, aún no tenemos un archivo completo de la canción criolla y, es más, luego de ver en las noticias cómo se sustraen documentos históricos nada menos que del Archivo General de la Nación, cualquier coleccionista tendrá terror de donar lo que ha coleccionado toda su vida a alguna de estas instituciones, lo que prolongará que estos documentos se mantengan en la esfera privada.

En el 2009, luego de conducir Mediodía Criollo, del 2001 al 2006, y Lo Nuestro, del 2007 al 2009, Cecilia Barraza estrenaba un nuevo programa llamado Corazón Peruano, que se mantendría en el aire hasta el 2010. Cecilia (con quien me encontré recientemente en la presentación del libro Mi vida entre cantos, de Alicia Maguiña) hizo una labor excepcional en la televisión peruana, siempre de la mano de Teresa Blanco en la producción. Por algunos registros, sé que ella ya había conducido programas criollos en la década del ochenta, pero sin duda con Mediodía Criollo el Perú entero disfrutó a diario de nuestro criollismo.

La producción coordinaba para que los colegios visitaran el set de Radio Nacional, donde se emitía en directo ese programa, y luego con Lo Nuestro y Corazón Peruano las emisiones se dieron en el Teatro La Cabaña con público en vivo. Todos los artistas pasamos por ahí, y ella nos hacía entrar en confianza.

Hoy la gran Cecilia Barraza está alejada de la televisión, pero 10 años después el Perú la sigue recordando por su carisma y esa forma tan natural de presentarnos el criollismo. La pregunta es, ¿podremos los productores de criollismo superar esos programas en el 2019? La vara la dejaron muy alta, pero con trabajo se podrá presentar un producto, tal vez diferente, pero de igual calidad.

Diez años después, percibo que los criollos tenemos muchos retos que debemos asumir con profesionalismo; no dormirnos en los laureles que otros actores del criollismo forjaron y, sobre todo, proponer, hacer, sin criticar al compañero y sin envidiarlo.