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DOMINGO 27

de setiembre de 2020

EL INICIO DE LA REPÚBLICA

200 años: Paracas y San Martín

Mañana se conmemorará el bicentenario del desembarco de la Expedición Libertadora, encabezada por el general José de San Martín, en la bahía de Paracas, para apoyar a los patriotas peruanos en su lucha por liberarse del dominio español.

7/9/2020


José Antonio Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

El 7 de setiembre de hace 200 años, el general José de San Martín (1778-1850), al mando de la Expedición Libertadora, llega a las costas de Paracas. Al día siguiente desembarcaron los más de 4,000 hombres, entre argentinos, chilenos y peruanos patriotas, que buscan sellar la independencia de las colonias españolas en Sudamérica.

Desde Argentina, la historiadora Beatriz Bragoni, autora de San Martín. Una biografía política del Libertador (2019), recuerda que el desembarco sanmartiniano en el sur peruano “fue un acontecimiento realmente importante en función del proyecto político que había acunado, desde que llegó a Buenos Aires en 1812”.

San Martín llegó a Paracas después de presenciar y liderar la guerra al mando del gobierno de Buenos Aires. Fue “la pérdida de las provincias altoperuanas”, explica Bragoni, la que permitió pasar de la “defensiva a la ofensiva” a las Provincias Unidas del Río de la Plata, y afianzar la independencia por la causa de América. Para este fin, era vital hacer “un giro hacia el Pacífico”.

Solo de esta manera, el general nacido en Yapeyú cumpliría con el juramento que había hecho ante las grandes logias de caballeros racionales en Cádiz, Londres y Lautaro, comenta la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional de Cuyo de Argentina.



Lima como norte

Basado en la guerra “según el derecho de las gentes”, el militar planificó el cruce de los Andes para restaurar la libertad de Chile, cuyo gobierno patriota había sido derrotado en 1814, y, con base en los ejércitos de argentinos y chilenos, avanzaría sobre Lima, “el corazón de la contrarrevolución”.

Bragoni recuerda que, para ello, San Martín organiza “una maquinaria militar eficiente”, que debía de contar con un esquema profesional, con una cadena de mando entre jefes, oficiales y tropa; para lo cual debía de estar bien equipado y tener dinero líquido disponible para pagar los salarios de todo el personal militar. Esa maquinaria da pie al Ejército de los Andes, que realiza el famoso cruce de Argentina a Chile en el verano de 1817 y logra el triunfo en Chacabuco el 12 de febrero de ese año.

Sin embargo, la campaña al Perú tuvo una serie de demoras: si bien el ejército patriota de argentinos y chilenos había conquistado Santiago, las élites criollas se replegaron al sur y recibían apoyo del virrey del Perú y el de las etnias indígenas. Además, en el Rio de la Plata el escenario se complicaba: se venía llegar una guerra interna y se solicitaba el retorno de las tropas.

“Pero San Martín toma una decisión muy criticada, que es renunciar al liderazgo del ejército, lo que acelera la crisis del gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que colapsa en 1820, y con apoyo parcial del Gobierno de Chile y el apoyo enfático de Bernardo O’Higgins, emprende la campaña hacia el Perú, en agosto de 1820”, dice.



Al desembarcar en el puerto peruano, “San Martín cumple con parte de sus objetivos e inicia un desafío enorme: que su ejército se convirtiera en una herramienta importante para precipitar las independencias en la costa del Pacifico y así lo va cumpliendo”, recuerda Bragoni. El Ejército Libertador, “con coacción y fuerza de opinión”, logra las independencias de algunas ciudades del litoral, como Guayaquil, Trujillo e Ica.

De manera creativa, el militar y político argentino realizó un proceso de convencimiento que fue vital para lograr el control político y territorial de Lima y precipitar la salida de los realistas. San Martín estaba convencido de que tendría problemas en Lima. A la vez, sabía de las opiniones favorables que se granjearía en las élites intermedias, tan importantes para la independencia del Perú.

-A 200 años del desembarco en el Perú y 170 años de su muerte, considera que se ha revalorizado la memoria del general San Martín?

-Los héroes nacionales brindan imágenes que no siempre se comparte. En el caso de José de San Martín, en Argentina se consolidó su imagen como padre de la patria desde 1950, durante el régimen peronista. Él es siempre admirado, pero hay diferentes registros de la lectura de su legado. En el caso del Perú, está claro que el general José de San Martín ocupó un lugar muy importante, incluso cuando murió tuvo mayor reconocimiento por el Estado peruano: hicieron un tedeum en la catedral de Lima en su honor, lo que no se dio en Argentina, añade Bragoni.



El “respetable hermano” San Martín

Para la Gran Logia de los Antiguos Libres y Aceptados Masones para la República del Perú, las efemérides de la llegada y el desembarco de las tropas del general San Martín en Paracas son muy importantes. El coronel (r) Carlos Víctor Grados Lau, Gran Maestro de Masones de la Gran Logia del Perú, recuerda que tanto José de San Martín como Simón Bolívar eran miembros de la Orden y fueron quienes comandaron los ejércitos del sur y del norte, respectivamente, eran “hermanos” masones, teniendo como principios la libertad e independencia. Fueron ellos los que consolidaron el proceso de independencia del Perú e Hispanoamérica, en el quinquenio de 1820-1824.

Grados Lau subraya que la mayoría de los que integraron la Expedición Libertadora -chilenos, argentinos y peruanos-, y que partieron del puerto de Valparaíso el 20 de agosto de 1820 rumbo a Paracas, eran masones. Además, la proclama que da San Martín, dirigiéndose al pueblo peruano para abrazar la independencia, es como si se dirigiera a una gran familia, una forma de expresarse propia de la gran logia masónica “porque todos somos hijos de un mismo padre y una misma madre y nuestra preocupación es el buen destino de la humanidad”, recuerda. “El respetable hermano José de San Martín siempre habló de la libertad del pueblo siguiendo los principios de la masonería: la igualdad, la libertad y la fraternidad universal”.