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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

ACONTECIMIENTOS

64° aniversario de la Academia Diplomática

Carmela Aguilar Ayanz fue la primera mujer en ingresar al servicio diplomático y alcanzar la categoría de embajadora.

18/8/2019


Allan Wagner Tizón

Embajador. Director de la Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de CuÉllar

Un día como hoy, en 1955, mediante Decreto Supremo Nº 326, se creó la Academia Diplomática del Perú, actualmente llamada Javier Pérez de Cuéllar en honor al ex secretario general de Naciones Unidas, canciller, presidente del Consejo de Ministros e ilustre diplomático peruano.

En sus aulas, mujeres y hombres se han formado para estar a la altura de los retos que imponen las características propias de las relaciones internacionales, signadas por el cambio constante, a fin de defender y promover los intereses del Perú en el exterior. Desde entonces hasta la actualidad, la Academia Diplomática es la única vía de ingreso al servicio diplomático de la República.

Para este 64° aniversario, decidimos desarrollar un evento en el que se rindiera homenaje a la mujer diplomática peruana y, de manera particular, a la primera mujer en ingresar al servicio diplomático y alcanzar la categoría de embajadora: doña Carmela Aguilar Ayanz.

Nuestra ilustre primera diplomática peruana nació en Cusco en 1924. Fue una estudiosa que pasó por las aulas universitarias de los centros de estudio con más historia de nuestro país: la Universidad San Antonio de Abad, donde se doctoró en Letras y Filosofía, y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtuvo su título de abogada.

En 1946, ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores como funcionaria administrativa; luego, gracias a sus aspiraciones profesionales, su tenacidad y a su inmensa vocación de servicio por el país, fue la primera mujer en ingresar al escalafón diplomático mediante resolución suprema del 23 de abril de 1952, cuando aún se discutía el derecho a voto de las peruanas, lo que sentó un histórico precedente para las mujeres con aspiraciones similares.

Carmela Aguilar fue una funcionaria excepcional que sirvió en nuestras representaciones ante la Organización de los Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas, la Embajada del Perú en Israel y luego como primera embajadora del Perú en Portugal y Checoslovaquia. Fue también directora de Soberanía Territorial y Fronteras en nuestra Cancillería. Su historia de lucha por los derechos de las mujeres, su trayectoria profesional y su inmensa vocación de servicio a la patria son y deben ser fuente de inspiración para futuras generaciones.

La historia de Carmela Aguilar Ayanz nos inspira y los avances que se han dado desde su ingreso en 1952 hasta la actualidad, tanto en el país como en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en materia de lucha por la equidad e igualdad de oportunidades, nos llenan de orgullo.

Como ejemplo de ello, la Academia Diplomática del Perú contó desde sus inicios con presencia femenina en sus aulas. Durante sus primeros 50 años de existencia, alcanzó un promedio de 21% de mujeres en su alumnado, hubo cuatro promociones que no contaron con ninguna mujer en sus aulas, aunque una tuvo mayoría femenina.

Esta cifra ha mejorado en los últimos diez años con un alza de 16 puntos porcentuales para llegar al 37% y aspiramos a alcanzar una situación de paridad. Queda entonces como reflexión el mensaje que aún hay camino por recorrer y es deber de todos continuar en esa búsqueda por una sociedad más justa e integrada.

La Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de Cuéllar abre sus puertas a inicios de cada año a todos los jóvenes peruanos y peruanas menores de 30, que cuenten con una carrera universitaria concluida y debidamente reconocida por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu); conocimiento intermedio escrito y hablado de la lengua inglesa y que carezcan de antecedentes penales, judiciales y policiales.

El concurso de admisión consta de siete exámenes, dos de los cuales se llevan a cabo a escala nacional. De superar los exámenes y alcanzar una vacante, los ingresantes acceden a una maestría de dos años en Diplomacia y Relaciones Internacionales. Al culminar con éxito los estudios, los jóvenes ingresan al servicio diplomático de la República.

La carrera diplomática que escogió seguir contra viento y marea la embajadora Aguilar, hace casi 70 años, es sin duda una elección de vida que requiere de un gran amor por el Perú, que nos lleva a servirlo desde su frente externo, defendiendo y promoviendo los intereses nacionales en aras del desarrollo de nuestro país.