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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

A 30 años de la marcha por la paz: todos contra el terror

Candidatos a la presidencia y a la alcaldía de Lima, empresarios, comerciantes, trabajadores, universitarios, estudiantes, religiosos, miles respondieron al terror con multitudinario acto democrático.

24/11/2019


Una frase puede sintetizar mejor la fortaleza de un acto. Dijo Gustavo Gutiérrez: “La marcha no resuelve los problemas del país, pero indica que estos pueden resolverse”. 

Era viernes 3 de noviembre de 1989 y el sacerdote dominico, uno de los máximos representantes de la Teología Latinoamericana de la Liberación, avanzaba, junto a otros miembros del clero peruano, por el Paseo de los Héroes Navales, en el corazón de la ciudad. El enorme letrero de los y las religiosas, decía: ‘Perú, vida y paz’.

Ese día de hace 30 años, aunque amaneció sin transporte público y los carros portatropas recorrían los nudos de la ciudad con soldados de rostros inexplorables y armas al ristre, fue un día de primavera democrática.



Por primera vez en la historia republicana, miles de peruanos, de distintas tendencias políticas y clases sociales, salían juntos a marchar y vitorear eslóganes que hasta emocionaron a los leones del Palacio de Justicia: ‘No matarás, ni con hambre ni con balas’; ‘Derecho a votar, conquista del pueblo’; ‘Por justicia, vida y paz’.

La amenaza del paro

Una semana antes, el 26 de octubre, Sendero Luminoso (SL) había publicado en su medio de difusión, El Diario, un comunicado en el que se mencionaba que el 3 de noviembre se desarrollaría en Lima un paro armado como muestra de apoyo “a la guerra popular”.

Era parte de la escalada de violencia que el terrorismo había iniciado en enero de ese año, como parte de su “plan militar” para la “conquista del poder”.

Las noticias de voladuras de torres de alta tensión, los asesinatos de policías, dejaron de ser lejanas. Sucedían en los “conos” de Lima; en los “barrios populares” (hoy pueblos jóvenes) que, justamente, se habían multiplicado con la llegada de migrantes horrorizados por el accionar de SL en las provincias.

A la par, la hiperinflación destejía los bolsillos de los peruanos –según el Banco Central de Reserva, la inflación promedio del año se elevó a 3,398.7%–.

Un hecho que conmocionó a la sociedad limeña fue el atentado del 3 de junio, que dejó un saldo de seis muertos y 25 heridos graves del regimiento escolta de los Húsares de Junín, en Barrios Altos.

El anuncio del “paro armado” anunciado por SL para el 3 de noviembre buscaba sabotear las elecciones municipales del 12 de noviembre.

La respuesta ciudadana

Henry Pease (1944-2014), catedrático, hombre de izquierda, entonces candidato a la alcaldía de Lima por Izquierda Unida (IU), tuvo el olfato para reaccionar. Convocó a una Marcha por la Paz para el mismo día que el terrorismo quería sembrar caos.



Ya Pease había demostrado capacidad de convocatoria cuando logró reunir a los grupos de izquierda en IU, que llevó a Alfonso Barrantes Lingán al sillón municipal de Lima. Luego, en 1993, en el Congreso Constituyente Democrático, Pease formó la comisión que inició las investigaciones del asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta.

Pese a encontrarse en las antípodas de las ideas políticas, el primero en sumarse fue el escritor Mario Vargas Llosa, entonces líder del Frente Democrático (Fredemo). El hoy Nobel de Literatura recordaría en sus memorias de El pez en el agua (1993) que se sumó a la convocatoria solo porque vio en Pease “un adversario que, como intelectual y como político, me parecía respetable”.



Luego se sumaron a la marcha los candidatos presidenciales del PAP, Luis Alva Castro, y del Acuerdo Socialista, Alfonso Barrantes.

Ese viernes, tanto los partidarios como personas sin afiliación política, caminaron desde los “conos” de Lima para sumarse a la marcha.

La plaza Dos de Mayo fue el punto de encuentro de los grupos de izquierda, estudiantes y trabajadores, mientras que el Fredemo se reunió a los pies del monumento a Jorge Chávez, en la avenida 28 de Julio. Todos convergieron en el Paseo de los Héroes Navales, donde desfilaron también organizaciones, tanto la Iglesia católica como las iglesias evangélicas.

El PAP y el Acuerdo Socialista fueron los primeros en desfilar, mientras MVLL y Pease lo hicieron después. El abrazo entre ambos, las palabras de Pease, el minuto de silencio por todas las víctimas de la violencia y el canto al unísono del Himno Nacional, antes del mediodía, sellaron esa fecha que inspiraría nuevas marchas en la década siguiente. (José Vadillo Vila)