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de marzo de 2019

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REFLEXIONES

Acerca de la llamada posverdad

La posverdad viene a ser la aceptación como real de una noticia o afirmación compartida en redes o medios, apelando más a la emoción, a intereses personales y creencias que a la objetividad y a la confirmación del hecho. De esta forma, esa información que aparece en pantalla, Facebook o Twitter, pasa por un suceso real cuando solo se trata de una conjetura o de una desvirtuación de un acontecimiento con fines antojadizos o de simple manipulación. Un ejemplo ocurrió con la supuesta historia del dueño de un chifa que compraba y mataba perros para prepararlos en su restaurante. Esto justificó que algunas personas entraran al local, lastimaran al susodicho y se llevaran a su perro para evitar que este termine en la olla. Luego de unos días, los hechos se aclararon y hasta perdón le pidieron los periodistas a nombre del pueblo peruano.

13/1/2019


Manuel Arboccó

Psicoterapeuta–Profesor Universitario

Esto que bien podría pasar como algo gracioso y folclórico no deja de preocupar, sobre todo en un mundo dominado por las redes y las primicias vertidas por quienes tienen acceso a la tecnología: estos son los nuevos “comunicadores” que apenas ven alguna “noticia” no reparan en miramientos ni en confirmar el dato y, más bien, comparten esa “posverdad” con otros tantos que harán lo mismo.

Jacqueline Fowks, periodista peruana, publicó el año pasado el libro Mecanismos de la posverdad, y en la página 15 de su texto señala: “… la velocidad de la noticia o del tuit no confirmado significa una amenaza nueva a veces abrumadora: la rápida difusión de verdades incompletas en los medios sociales. Ante la práctica común que elude verificar o contrastar la información, se requeriría un tiempo más lento, tanto de producción de la noticia como del consumo”.

Efectivamente hoy vivimos la época del apuro, de la velocidad en todo. Y “ya no hay tiempo” para confirmar nada, todo se da por hecho –como en la novela radiofónica de Orson Welles La guerra de los mundos– y de la misma manera todo se consume al instante. La noticia de la mañana “ya pasó”, ya es antigua llegada la noche y es cuando “urge” alguna nueva noticia. Estamos llenos de información, pero mucho de ella está conformada por nimiedades y basura.

La autora señala: “Un estudio que inició la Universidad de Stanford en el 2015 y difundió en 2016 señala que la mayoría de los estudiantes de escuela y universitarios no diferencian qué es falso o verdadero de lo que lee y consulta en internet”. Pensamos que eso no solo pasa en Estados Unidos, sino en cualquier país.

Conviene más que nunca estar atentos a estos fenómenos sociales y a estas prácticas mediáticas para no caer en el cuento de creer en lo primero que nos dicen o en asumir como verdad algo que es solo una mirada antojadiza, cuando no manipulada, de la realidad.