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SÁBADO 21

de setiembre de 2019

SÉTIMO ARTE

Adiós desde la motocicleta

Peter Fonda, protagonista y coguionista de la mítica película Easy Ryder.

25/8/2019


Peter Fonda, protagonista y coguionista de la mítica película Easy Ryder, marcó un derrotero para el cine independiente. Forma parte de un clan dedicado al espectáculo por varias generaciones.

Fue nominado dos veces el premio Óscar. En 1969, por el guion original de ‘Easy Rider’, y en 1997 como mejor actor por ‘El oro de Ulises’.

El 16 de agosto pasado falleció el actor estadounidense Peter Fonda a los 79 años tras una falla respiratoria producto del cáncer de pulmón que lo aquejaba. Este no es más que un dato noticioso, pues los íconos del cine carecen de fecha de expiración. 

La fama le llegó por partida doble. Perteneció a una estirpe de grandes actores, en la cual el patriarca fue el grandísimo Henry Fonda. Tras esa circunstancia sanguínea en la que no tuvo ningún poder de decisión, sí hubo una pequeña película a la que se dedicó en cuerpo y alma, Easy Rider (1969). Al poco tiempo, este filme se convertiría en un hito de la contracultura estadounidense. Y, también, en un modelo primigenio de la producción cinematográfica independiente.

Clásico contracultural

Además de protagonizarla, Peter Fonda fue su coguionista, y tenía plena consciencia de la huella que esa película dejó para múltiples generaciones. Ello lo comprobé el 9 de marzo en la “charla magistral” que dictó como parte del Festival de Cine de Guadalajara. Me corrijo, no fue conferencia, sino una charla entre cuates. Diego Luna, más que el entrevistador, fue el cómplice y, a ratos, admirador. “Eres uno de mis héroes”, le confesaría ante un auditorio abarrotado de estudiantes, cinéfilos y un largo etcétera.

Fonda, más dicharachero que nunca, en su primera intervención se levantó y puso su casaca de cuero en el piso del escenario. Emulando al motociclista indomable que interpretó medio siglo atrás. Mientras, el público observaba y se deleitaba con la leyenda frente a sus ojos.

El actor, en cambio, moldeaba a su antojo a sus espectadores de ocasión. Recuerdos como, por ejemplo, cuando él y Nicholson fumaban marihuana durante una secuencia, pero a Jack le dieron de la real y se le olvidaron sus diálogos, causaron el furor entre el público.

Aquella tarde de sábado quedó claro lo que Peter Fonda es para la historia del cine: un precursor, en el sentido estricto de la palabra. A veces solo basta con una película para ser inmortal. Y él siempre lo supo.

Entre tanta diversión también hubo espacio para la sinceridad fugaz: “Cuando me muera, ya lo habré hecho todo. Eso es lo bueno de ser actor, puedo trabajar hasta que muera… Y justo antes de morir tomaré tequila y diré ¡Viva Guadalajara!”. Estoy casi seguro de que en marzo tuvo su ajuste de cuentas con el licor mexicano.

Lo único cierto es que nos dejó The Last Full Measure, que se estrenará en octubre a título póstumo. (José Romero, periodista)

Adiós al maestro

Varios de los colegas y personas relacionadas con el sétimo arte lamentaron la partida de Peter Fonda. Fue nominado a un Óscar al Mejor Guión Original.

Uno de ellos fue el cineasta mexicano Guillermo del Toro, quien escribió en su cuenta de Twitter que Fonda era un “actor, director, hombre amadísimo. Alma gentil, generosa, sabia”.

Del Toro recomendó que, además de Easy Ryder, también era de visión obligada The Hired Hand, estrenada en 1971.