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Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 26

de enero de 2020

REFLEXIONES

Ahora tenemos el cyberbullying (II)

6/12/2019


Manuel Arboccó de los Heros

Psicólogo, profesor universitario


Las redes sociales son una nueva forma de interacción social y no están exentas de los problemas interpersonales clásicos: malentendidos, calumnias, peleas, chantajes, etcétera, con la diferencia que la tecnología permite, como la inmediatez, el alcance de lo expresado, las repercusiones sociales, la viralización.
En el acoso escolar se cumplen papeles: agresores, víctimas y testigos. Esto tanto en el acoso presencial como en el digital. Pero, a diferencia del acoso escolar tradicional, el cibernético invade la intimidad del hogar de las personas agredidas a cualquier hora del día o de la noche.

Los estudios realizados en varios países demuestran que los jóvenes tienen un escaso conocimiento ético y jurídico sobre las implicancias de la difusión de imágenes y demás contenidos en las redes. Y esto se vuelve más problemático cuando consideran que es “normal” y “gracioso” y solo se trata de juegos; es decir, no visibilizan el daño que causan en las redes.

Es bueno recordar que los acosadores suelen presentar ciertos trastornos de conducta y, en casos extremos, conducta disocial. Se produce en ellos una sobrevaloración de la violencia como mecanismo exclusivo para conseguir objetivos, con el distanciamiento de las normas, el abuso de poder y hasta conductas predelictivas.

El internet ofrece la oportunidad de afirmarse y expresarse, pero puede convertirse en un arma de denigración y ciberacoso. Algunos estudios encuentran también que quien más realiza el ciberacoso es la expareja.

El señalar el acoso como una problemática básicamente estudiantil nos permite ver lo urgente que es incorporar en nuestras aulas la educación psicológica y social. Es urgente que se eduque al ciudadano de estos tiempos (el homo ciber o el homo vídens como diría Sartori) con la ética necesaria que le permita desenvolverse adecuadamente en las redes, y donde palabras como respeto, mesura y reconocimiento se practiquen entre sus miembros. El trabajo tutorial con los jóvenes es una opción para enfrentar este tipo de violencia; junto al trabajo de los padres en casa. Los estudiantes universitarios deben tomar conciencia de los peligros que pueden encontrar en las redes sociales. Hay que trabajar con ellos para que se moderen, controlen la información que publican, es decir, se autorregulen y respeten –presencial como virtualmente– a las demás personas; finalmente, el empleo de toda herramienta tecnológica pasa también por consideraciones éticas.

Umberto Eco dijo alguna vez que las redes sociales le permiten hablar con cierta notoriedad a una gran legión de idiotas. Y no le falta razón. Ahora también, le permite a otra legión molestar, intimidar, calumniar y deshonrar.




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