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ATU exige choferes en planilla

El reglamento de la ATU también exige la solvencia empresarial para que las empresas habilitadas para dar este servicio cuenten con resguardo económico y técnico, a fin de desarrollar con eficiencia sus actividades.

16/3/2019


Ha sido muy difundida la noticia de que las empresas de transporte terrestre de personas deben contar con choferes correctamente contratados e inscritos en sus respectivas planillas laborales, como condición para prestar servicio en Lima y Callao.

Esta disposición, además de otras que ya mencionaremos, forman parte del reglamento de la Ley de la Autoridad del Transporte Urbano (ATU) para Lima y Callao, creada a finales del año pasado, y que entrará en funcionamiento posiblemente en abril, según estimaciones del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

En realidad, la formalización del trabajo de los choferes es apenas uno de los muchos aspectos que afectan el transporte urbano de la capital, y que la ATU tendrá que ordenar y reglamentar para empezar a aliviar en algo el viacrucis del limeño promedio, que tiene que sufrir pérdidas de horas, unidades en mal estado y un pésimo servicio de choferes y cobradores.

La ATU ha generado la buena expectativa entre los limeños de que, por fin, se empezará a ordenar el transporte urbano de pasajeros, en principio porque termina con la diáspora que significa el actual sistema, que fracciona la autoridad en diversas instituciones, centrándola ahora en una entidad, que además tendrá rectoría prácticamente en todos los aspectos de la industria, desde la regulación de las empresas hasta el diseño de la rutas y la infraestructura vial que se implementará en la ciudad.

El reglamento que comentamos empieza a sentar las bases del servicio que busca la nueva autoridad, una vez que entre en funciones. Los choferes en planilla es una cuestión de sentido común, que increíblemente no se cumple porque no solo se trata de respetar los derechos laborales de un trabajador, sino también de generar formalidad y –lo más importante– evitar los abusos que obligan a jornadas laborales de ocho, diez y hasta doce horas, que ocasiona cansancio en el chofer, pérdida de reflejos y accidentes de tránsito que cobran vidas.

Se calcula que de cada 10 trabajadores en el transporte urbano, ocho son informales, así que la ATU tendrá que ser severa, inflexible en el cumplimiento de esta disposición, y la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) deberán multiplicar sus operativos de campo para desterrar esta mala práctica de las pistas de Lima.

El reglamento de la ATU también exige la solvencia empresarial para que las empresas habilitadas para dar este servicio cuenten con resguardo económico y técnico, a fin de desarrollar con eficiencia sus actividades.

Igualmente, contar con una flota vehicular propia, con sus títulos correspondientes, para tener un pleno control logístico del servicio que presta, pero también para asumir su responsabilidad cuando se produzcan accidentes.

Hay casos de unidades de transporte que han ocasionado accidentes, incluso con muerte, y al momento de asumir responsabilidades resulta que estábamos ante las llamadas “empresa cascarón”, sin unidades a su nombre y, por ende, sin capital para asumir el pago de las reparaciones.

Habrá oportunidad de evaluar el trabajo de la ATU, una vez que entre en funcionamiento, pero creemos que se está construyendo una base legal sólida y clara respecto al tipo de empresas y el servicio de transporte de personas que queremos para nuestra capital.