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MARTES 15

de octubre de 2019

TRABAJOS DE RESTAURACIÓN EN EL CENTRO HISTÓRICO DE LIMA

Belleza recuperada

Prolima ha iniciado la restauración integral de 98 estatuas conmemorativas del Centro Histórico de Lima con miras al bicentenario. Las primeras dos se ubican en las plazas Francia y San Martín.

2/10/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Lima tiene una Estatua de la Libertad. Y no es la del tamaño King Kong que adorna un casino calcado de la estridente Las Vegas. La estatua en ciernes es de bronce y se ubica en la plaza Francia, en el Centro Histórico de la capital.

Tampoco fue el primer lugar a donde llegó. El monumento le daba el nombre a un parque ubicado entre Balconcillo y Santa Beatriz, que se removió para dar vida a la Vía Expresa del Paseo de la República. Como era un regalo de Francia, la reubicaron en una esquina de la plaza Francia. Luego, se movió a la parte central. Es decir, la libertad ocupa un espacio relativo.

“Entonces empezó a sufrir el deterioro”, dice el restaurador Francisco Mendizábal. A la estatua que resume el ideal de los librepensadores le robaron la placa original; le arrancharon de la mano derecha la palma y la antorcha, de la izquierda. La gestión municipal anterior le puso nueva placa, pero removió elementos líticos originales.



Los especialistas del Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima) trabajan en la escultura. Volverá a cargar palma y antorcha y se reproducirá la placa original. La única diferencia será que no se fundirán las piezas en Francia. Será una gran sorpresa para los vecinos de Lima ver cómo fue concebida la obra de 3.10 metros por el escultor francés René Bertrand-Boutée (1877-1950).

Las labores de restauración son minuciosas, artesanales y toman su tiempo. “Este tipo de trabajo es una caja de Pandora, nunca se sabe lo que se encontrará”, dice Mendizábal. Con su equipo, recupera la base original del monumento. No utiliza materiales abrasivos o corrosivos, solo agua para humectar y desalinizar la piedra.

De calas y Gracias

Hace unos meses, a la farola de las Tres Gracias se le cayó un brazo. Urgió de una “intervención inmediata”. “Ahora se las interviene como lo que son, obras de arte”, explica el restaurador Erman Guzmán.

La escultura –de finales del siglo XIX– se ubica en una zona difícil: el cruce entre la avenida Colmena con la plaza San Martín, de gran circulación vehicular y manifestaciones. Recibe todo el viento salinizado del oeste y sufre de drástica corrosión en su parte superior.

Es un ejemplo de lo que le sucede a las esculturas de hierro en Lima: la humedad, el monóxido de carbono y la lluvia que forma ácido las afectan de sobremanera.



El monumento ha tenido intervenciones y mantenimientos, cómo no. Prolima desarrolla calas y se puede contabilizar sectores de la escultura con hasta nueve capas de lacas y pinturas, bajo las cuales subyace el verdadero color. Los restauradores trabajan paso a paso con decapantes, hisopos y bisturí.

También estuvo en otros espacios de la ciudad: en el patio principal del Teatro Segura. Tras un incendio, fue trasladada frente a la iglesia de La Merced, donde está hoy la estatua de Ramón Castilla, y un nuevo viaje la llevó a su ubicación actual.

El trabajo en la farola de las Tres Gracias incluye un trabajo de inhibición en el fierro mismo para que no se corroa. Después, se protegerá y se construirán áreas de planos inclinados para que la lluvia no se empoce.

Investigación científica

Cultivos del monumento se investigan en los laboratorios de la Universidad Ricardo Palma para ver si existen colonias de microorganismos que contribuyen en la erosión del fierro. “Tenemos un biodeterioro que es físico, químico y biológico, que se suma a la lluvia”, explicó Guzmán.

Otro es investigación paralela, pero en la UNMSM es sobre los colores. Se somete a la florescencia de los rayos X al fierro para ver sus componentes. Se compara con una muestra de una escultura de Tacna para ver si la composición minerológica es similar; si ambas procedieron de la misma fundición francesa de Val D’Osne.



Monumentos revalorizados

La Estatua de la Libertad y la farola de las Tres Gracias son las primeras de 98 monumentos que conmemoran un hecho de nuestra historia que tendrán una restauración integral, explica el gerente general de Prolima, Luis Martín Bogdanovich.

El proyecto Recuperación de Esculturas Públicas del Centro Histórico de Lima incluye las estatuas de Simón Bolívar, Cristóbal Colón, las de las plazas Grau, Bolognesi y Dos de Mayo, entre otras.

El año pasado se declaró a casi un centenar de esculturas públicas del Centro de Lima Patrimonio Cultural de la Nación. Bogdanovich dice que si bien el Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 1972 y Patrimonio Cultura de la Humanidad en 1991, sus esculturas carecían de protección per se.

“En el pasado, intervenir una escultura de bronce o mármol era como intervenir un poste o una banca. Con la declaratoria se garantiza que la intervención se hará con el respeto que merece un monumento histórico, que es una obra de arte”, explica.

Plan Maestro para el Centro

La recuperación de las 98 estatuas forma parte de Plan Maestro de Centro Histórico de Lima que trabaja la comuna limeña desde el 2017, “con visión hacia el 2035”. Su período de vigencia será del 2019 al 2028. Permitirá tener una visión de ciudad con miras al bicentenario y al quinto centenario de la fundación de Lima.

El plan ya fue aprobado por todas las instancias y está a la espera del visto bueno del consejo de regidores de Lima. En 1994, la municipalidad creó Prolima para acompañar la recuperación del Centro. Se dio la Ordenanza 062, vigente hasta la fecha, pero fue modificada por leyes, ordenanzas y sentencias del Tribunal Constitucional.

Bogdanovich explica que el Plan Maestro unifica y actualiza la ordenanza con otras normas mirando al siglo XXI. Luego de aprobarse, el plan se publicará junto al Cuadro Único de Sanciones para persuadir a los infractores.

Los cambios que se generen con el Plan Maestro se notarán en el corto plazo, tanto en recuperación del patrimonio como en ordenamiento del transporte turístico y la progresiva peatonalización del Centro Histórico. “Se trata de ir devolviéndole a la ciudad la dignidad que perdió”, dice.

Cifra

30,000 soles por cada una de las dos primeras estatuas invierte Prolima.