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CELEBRACIÓN GLOBAL

Bienvenido, 2019

Con un sello particular en cada cultura, los fuegos artificiales, los espectáculos y los buenos deseos fueron parte importante en las celebraciones para recibir a lo grande el año que se inicia.

1/1/2019


Redacción/Agencias

El mundo se viste de esperanza y de sus mejores galas cuando repican las 12 campanadas del año nuevo. Navidad se llama el atolón, la isla de Kiribati en el Pacífico Sur, donde sus 5,000 habitantes fueron los primeros en recibir el 2019.

Las primeras imágenes del planeta que celebran la llegada de un nuevo año siempre remiten a Australia. Sobre el cielo de Sídney se elevó una noche roja. Bella, impresionante con sus 8 toneladas de fuegos artificiales. Millón y medio de personas fueron testigos directos de los 12 minutos que los fuegos artificiales alumbraron sin tregua el cielo.

Cada forma de celebrar la llegada del nuevo calendario está ligada a las culturas. Mientras las multitudes llegaron hasta el Marina Bay de Singapur para presenciar los fuegos artificiales; en Pionyang (Corea del Norte) hubo un gran espectáculo para recibir el 1 de enero. En su hermana siamesa, Seúl, el público surcoreano lo registraba todo en sus smartphones mientras los budistas asistían al templo Jogyesa de Seúl, adelantando las celebraciones de lo que será el año del Chancho, en el horóscopo chino.

La península de Corea festejó el saludo de sus mandatarios este año en la frontera, y olvidó el fantasma de un conflicto nuclear.

En Kuala Lumpur (Malasia), la gente veía un espectáculo con las Torres Petronas; en la India, muchas jóvenes preferían esperar el año nuevo con los rostros pintados. Y en Yakarta, capital de Indonesia, más de 500 parejas se dieron el “sí, quiero” durante una gigantesca boda colectiva. Lo contrario se vivió en Banten, provincia golpeada recientemente por un tsunami, donde no hubo fuegos artificiales por respeto a las víctimas.

Si hablamos de colores y religiosidad, rojos y blancos eran los adornos del templo budista Asakusa Sensoji en Tokio; en Manila, una imagen católica se entronizaba ante miles de personas en la capital filipina.

La reflexión de Francisco

Desde la basílica de San Pedro, en Ciudad del Vaticano, haciendo su balance del año que se fue, el papa Francisco pedía ayer reflexionar “con dolor y arrepentimiento” porque en el 2018 muchas personas vivieron en situaciones de precariedad y “esclavitud”. El pontífice argentino, a la vez, llamó a la Iglesia católica a estar “dentro” de la realidad de los pobres.

Si rojo era el cielo de Sídney que recibía el 2019, la plaza roja de Moscú se pintó de amarillo y en los parques se ofrecían conciertos, espectáculos de luz y más de 1,000 pistas de hielo abiertas para el festejo del nuevo año.

En el corazón turístico de París se desarrollaron las celebraciones con fuertes medidas de seguridad alrededor de los Campos Elíseos, con puntos de registro y controles en los transportes públicos. Junto a curiosos y turistas, los “chalecos amarillos” prometieron realizar “un evento festivo y no violento”.

Celebración a la peruana

“¿Me oyes, me escuchas, me sientes?”. Los peruanos recibieron el año 2019 siempre con humor: reventaron piñatas con el rostro de los personajes políticos más infaustos, mientras la “S” de superhéroe se la pusieron a las del fiscal Domingo Pérez. 

Miles recibieron sus baños de florecimiento, limpiezas con ruda, lavados en oro y plata para retener el esquivo dinero; las prendas íntimas amarillas salieron como pan caliente,igual que las flores del color del astro rey.