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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
VIERNES 6

de diciembre de 2019

DESCUBRE ESTA LOCALIDAD CAJAMARQUINA DE ESPECTACULARES PAISAJES

Cajabamba amanece entre lagunas y cascadas

La sierra norte es una cuna de misterios y maravillas naturales. Transitar por las montañas de Cajabamba garantiza además acceder a la belleza, al silencio, y al redescubrimiento de la armonía.

7/11/2019


Suplemento Lo Nuestro


Texto y fotos: Claudia Ugarte

Llego a Cajabamba de noche. La pequeña ciudad ubicada al sureste de Cajamarca duerme temprano como casi todas las pequeñas ciudades que aún viven en sintonía con la luz del sol y con los ciclos biológicos. 

He preferido llegar con calma, desde el sur, desde la hermosa ciudad de Huamachuco, que se ubica a solo una hora de distancia. Incluso decidí detenerme a medio camino, en la laguna de Sausacocha para no perderme el atardecer andino, que deslumbra los ojos viajeros más escépticos. No es tan tarde, pero la calle comercial ya está en silencio. Apenas quedan algunos locales abiertos cerca del mercado. Sin embargo, no es difícil conseguir hospedaje.



Tierra productiva
El amanecer me presenta, en cambio, a una ciudad demasiado vívida. La producción agrícola y ganadera desborda el mercado principal con sus colores frutales, sus papas, ocas y otros tubérculos que no sé reconocer todavía, sus vegetales frescos, sus quesos, sus panes, sus maíces multicolores, y los sombreros blancos y altos de sus mujeres y hombres.
 
Me siento realmente dentro de la fértil región de Cajamarca, a la cual pertenece la provincia de Cajabamba. La ciudad, sin embargo, es sobre todo un lugar de intercambio comercial, ya que la mayor parte de la población cajabambina vive en los centros poblados y demás distritos de esta provincia, me cuenta una vendedora que ha llegado desde el distrito de Lluchubamba.
Ella me dice que no deje de ir a conocer las cascadas de Cochecorral, que quedan precisamente en dirección a ese distrito.

Tengo suerte. El conductor que me lleva hacia las cascadas es Alamiro Moreno, un profesor de la escuela de Lluchubamba muy conocedor de las costumbres de la provincia. A  15 o 20 minutos de Cajabamba (ciudad) cruzamos el caserío de Pingo, donde cada 14-17 de mayo celebran a San Isidro Labrador “con yuntas conformadas por dos toros adornados y dos viejos del pueblo, uno de los cuales se viste de mujer”.

Alamiro me dice que siempre participa junto con otros profesores. “Algunos danzan, otros tocan huainos con instrumentos ancestrales como la travesera (una quena de carrizo que se toca de lado). También se prepara chicha con cereales y menestras”.



A través de sus ojos y su memoria, puedo imaginar esas fiestas, así como los antiguos paisajes que habitaban estos parajes y que hoy han variado para satisfacer las demandas del mercado.

“Este camino estaba lleno de alisos, pero casi no quedan por la depredación y la crianza de eucaliptos para vender madera. También había una zona donde crecían margaritas silvestres, pero ahora es un bosque de eucaliptos que le pertenece a la comunidad de Lluchu, que es la que protege las cascadas”, me va relatando entre las curvas de la carretera.

Escultura de altura
Le pregunto por los cerros sagrados, por los dioses-montaña, por los apus. “El cerro más alto de Cajabamba es el Chochoconday, ¡allá donde se ve una escultura gigante!”, me señala a lo lejos y me promete que en unos minutos tendré una mejor vista para fotografiarla.



La escultura es nueva y él cree que es un homenaje a José Sabogal, el artista plástico que nació en Cajabamba y que propició el movimiento indigenista en las artes peruanas durante las primeras décadas del siglo pasado. Pero después me entero que es el rostro de Túpac Amaru II y que es una de las esculturas más grandes de América Latina.

Aguas cajabambinas
Ya cerca de las cascadas me expresa que no pierda la oportunidad de visitar su distrito. Lluchubamba significa la Pampa del Venado, comenta; pero me advierte que ya no se ven venados por la zona. En cambio, todavía quedan algunas uriquingas (aves negras que tienen el pecho blanco), zorzales, perdices, zorros, zorrillos y varios atractivos turísticos. 

Antes de bajar, nos recomienda a otro viajero y a mí visitar la laguna de Yawarcocha, “a solo 45 minutos a pie desde las cascadas”. Un camino serpentino de tierra roja nos conduce cuesta abajo hacia las aguas que por el momento solo podemos escuchar. 

Las cascadas de Cochecorral no tardan en aparecer ante mi vista, en medio de la vegetación. Tienen la forma de escalinatas rocosas con caídas de agua que van aumentando y disminuyendo según la época del año.

Antes del período de lluvias, esas aguas se vuelven frágiles e inofensivas, y fluyen sobre rocas porosas perfectamente labradas para ser transitadas en todo su recorrido, sin temor de resbalar.



Laguna de sangre
Casi al llegar, encontramos la bifurcación del camino que conduce a la laguna de Yawarcocha. Una familia de pastores nos convence de que no queda lejos y decidimos ir cuesta arriba, hacia la quebrada de la laguna, antes de seguir bajando hacia las cascadas. “Lo más difícil primero”, sonreímos.

Un camino de herradura aparece de guía, pero después se pierde entre los matorrales. Sin embargo, la quebrada nos va marcando una sola dirección. El camino no es tan empinado, pero puede hacerse largo si se tiene prisa.

Un páramo lleno de ichu precede a la laguna. No se ve muy grande desde lejos, pero encontrar este espejo de agua en un lugar donde el único sonido parece ser el canto del viento es realmente especial. Es llegar a un lugar donde pocos seres humanos han estado.

El agua es implacablemente cristalina. Los bordes se tornan de un turquesa brillante que ilumina más cuando las nubes se despejan. El paisaje es perfecto para la desconexión, en compañía o en soledad. Algunos gorriones o patos silvestres que habitan el páramo interrumpen el canto. Lo demás es silencio. Lo demás es retorno.


Varias formas de llegar 

-La manera más fácil de llegar a Cajabamba (2,654 metros de altitud) es desde la ciudad de Cajamarca. El pasaje en bus cuesta aproximadamente 10 soles y tarda en llegar tres horas.

-Si estás en Lima puedes ir en avión hasta Cajamarca o Trujillo. Desde esta última ciudad llegar a Cajamarca tardará unas cinco horas en promedio, pero se puede hacer una parada en Huamachuco y conocer sus principales maravillas.

-En Cajabamba hay una opción distinta para quienes la visitan: los baños termales de Aguas Calientes y la peña del Olvido.
 
-Se puede llegar a las cascadas en auto o en moto, que tiene un costo que oscila entre los 60 y los 120 soles.


Tome nota

-En el camino que va de Cajabamba hacia las cascadas de Cochecorral se puede ver la escultura de Tupac Amaru II (de 47 metros de alto) ubicada en las faldas del cerro Chochoconday (el apu de Cajabamba).
 
-La autora es la artista cajabambina Rosa Marquina, que con su arte continúa el legado del pintor cajabambino José Sabogal, de reivindicar lo indígena por medio de las artes plásticas.