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DE CAZUELA

Calle pero elegante

Detrás de este filme está la industria del sur de ese país, que usa más el tamil que el hindi para sus guiones.

8/1/2019


Ernesto Carlín

ecarlin@editoraperu.com.pe

La venganza de Kabali es una muestra del cine de calidad que se produce en o desde la India más allá de Bollywood de Mumbai. Detrás de este filme está la industria del sur de ese país, que usa más el tamil que el hindi para sus guiones.


La historia se desarrolla en gran parte en Malasia. Allí, Kabali (Rajinikanth, la mayor estrella del cine del sur de la India), un gángster descendiente de tamiles, es puesto en libertad después de 25 años. Al salir debe liderar los restos de su organización, dedicada aunque suene contradictorio al pandillaje y a las obras sociales. Tiene pendiente también vengar la desaparición de su esposa e hija.

La personalidad del protagonista recuerda en parte a Vito Corleone, preocupado por su comunidad, pero astuto rival en el bajo mundo. Pero a esto se le agrega su destreza para ejercer violencia, ya sea con armas de fuego, arma blanca o a puño limpio.

Una característica es que suele vestir de traje a pesar del calor, por lo que destaca en medio de un reparto que viste más informal. Según repite cada cierto tiempo, lo hace para mostrar a los demás miembros de su comunidad que se puede llegar a ser alguien más allá de su humilde origen.

Una singularidad del filme es que describe la sociedad del sur de Asia y la situación de la etnia tamil en la India y en otros países. Es una película de venganza con un mafioso con aspiraciones de Robin Hood. Las escenas de acción son muy logradas y espectaculares. En especial, la pelea final en un rascacielos de Kuala Lumpur. Muy recomendable.

Imperdible la frase del protagonista “no nací noble, pero sí para mandar”.