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ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR ASUME MAÑANA LA PRESIDENCIA DE MÉXICO

Cambio de mando

Nuevo mandatario mantendrá su discurso contestatario en el ámbito nacional, aunque muestra mucho pragmatismo en política exterior.

30/11/2018


Fabian Vallas

fvallas@editoraperu.com.pe

Una de las más grandes incógnitas del flamante gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es la ruta que seguirá su política exterior. No existen dudas de que la población eligió al candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) como una muestra de rechazo a la impopular gestión de Enrique Peña Nieto, pero también a todos los gobiernos electos en forma democrática desde que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) dejó de ser la agrupación hegemónica y permitió la alternancia en el poder.

Para aclarar este enigma, se debe realizar un análisis prospectivo que considere la biografía y personalidad de AMLO, las instituciones que elaboran la política exterior y las propuestas de campaña en este sector.

En sus más de cinco décadas de vida política, López Obrador ha mantenido un discurso de izquierda, con especial énfasis en la lucha contra la impunidad y la defensa de la población ante la violación de los derechos humanos. Además, es un confeso admirador de la Revolución Cubana, lo cual quedó demostrado en las reiteradas manifestaciones de solidaridad con los hermanos Castro. Uno de sus hijos se llama Jesús Ernesto por la admiración que profesa a Jesucristo y al guerrillero argentino Ernesto Che Guevara.

Al mismo tiempo, AMLO es un caudillo pragmático, que no teme aliarse con viejos rivales con tal de conseguir sus objetivos. Así, fue uno de los pocos políticos que brindó su total apoyo a los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa. Y ya como presidente electo, prometió brindar seguridad jurídica a los inversionistas de la bolsa mexicana.

Dos datos biográficos nos revelan su poco interés por la política internacional. Recién como jefe de Gobierno del Distrito Federal de la Ciudad de México, obtuvo su primer pasaporte no obstante tener más de 50 años de vida pública.

En segundo lugar, en los dos años anteriores a su postulación, AMLO viajó a 20 ciudades: 11 en Estados Unidos, donde existe una enorme colonia mexicana; cuatro en la zona fronteriza; dos en Europa; dos en Centroamérica y dos en América del Sur.

En plena campaña electoral, cuando se le preguntó sobre sus propuestas en asuntos internacional, la respuesta siempre fue la misma: “La política exterior de México debe sustentarse en una sólida y fructífera política interior”.

Las instituciones

López Obrador cuenta con un extraordinario respaldo nacional. De acuerdo con los resultados de los comicios del 1 de julio, obtuvo el 53% de los votos por el frente Juntos Haremos Historia, que conformaron las agrupaciones Morena y el Partido del Trabajo. Esta cifra representó más del doble conseguido por el candidato del frente liderado por el Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya Cortés, quien apenas logró el 22% de las preferencias electorales.

Ello le brinda una amplia legitimidad en sus decisiones. En México, como en otros países de América Latina, el electorado vota por el líder antes que por la agrupación política. AMLO es un caudillo que está por encima de su propia ideología.

El bloque Juntos Haremos Historia también dominará el Congreso mexicano. En la Cámara de Diputados, la agrupación obtuvo 308 curules de 500. Mientras que en el Senado, logró 69 asientos de 128. La predominancia en el Parlamento significará que tendrá pocos contrapesos legislativos y sus decisiones de política exterior estarán libres de obstáculos. Aunque como en muchos gobiernos latinoamericanos – y a diferencia de Estados Unidos–, el Congreso no toma mayores decisiones en relaciones internacionales.

Los principios

Una de las críticas de AMLO al gobierno de Peña Nieto es que constantemente juzgaba la situación de derechos humanos de otros países. Para López Obrador, lo principal es crear una legitimidad interna de respeto del Estado de derecho antes que censurar a otras naciones.

Todo indica que el nuevo mandatario mexicano abrazará la Doctrina Estrada, nombrada así por el excanciller Genaro Estrada, política que implementó México desde 1931 y que significa apoyar la no intervención en asuntos internos y la libre autodeterminación de los pueblos.

El gobierno de López Obrador se concentrará en la solución de los problemas nacionales. No priorizará los temas internacionales, excepto la relación de México con Estados Unidos, y sus decisiones serán pragmáticas y desideologizadas.

Planteamientos de campaña

Las propuestas mexicanas se centrarán en mantener una buena relación con Estados Unidos, pese a las críticas esbozadas en la campaña. Por ello, dará su apoyo al recientemente firmado T-MEC, que reemplaza al Tratado de Libre Comercio para América de Norte (TLCNA). Pondrá énfasis en darle buenos servicios a los migrantes mexicanos que trabajan en Estados Unidos.

Con respecto a la migración que afecta directamente a su país, AMLO propone un programa semejante a la Alianza para el Progreso, que se aplicó en el continente en el gobierno de John F. Kennedy, en 1961. El objetivo sería crear empleos en Centroamérica, y, de esta manera, disminuir el número de jóvenes que viajan a México para tratar de ingresar en forma ilegal a Estados Unidos.