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Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 3

de junio de 2020

Callao. Daniel Carpio en plena travesía desde la isla San Lorenzo hasta La Punta (1975).

110 AÑOS DEL VENCEDOR DEL MAR

Carpayo, el tritón peruano

Daniel Carpio fue uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. Campeón nacional y sudamericano de natación, asombró al mundo al lograr la proeza de cruzar a nado el canal de la Mancha y el estrecho de Gibraltar.

15/3/2020


Todos los días a la caída del sol, el niño Daniel Carpio Massioti meditaba con vista al mar. Pensaba que por su origen pobre la única forma de salir adelante era mediante el deporte y soñaba siempre con cruzar a nado desde la isla San Lorenzo al Muelle de Guerra del Callao.



Retorno. Multitudinaria bienvenida a Carpayo en el aeropuerto internacional Jorge Chávez (1975).

Carpio nació en Sicuani (Cusco) el 11 de marzo de 1910. Con un padre casi siempre ausente, tuvo que trasladarse a Mollendo, donde “por fuerza y por hambre” aprendió a nadar a los 5 años en la poza La aguadita cerca del puerto, donde empezó a ganarse la vida limpiando barcos y con salario que contaba en pescados.

A los 10 años dejó su querido Mollendo y desembarcó en el Callao en 1920. La calle América fue su barrio, testigo de sus grandes carencias familiares y económicas, pese a las cuales estudió en el colegio Don Bosco, donde ingresó “a cambio prestar de servicios”.

Allí conoció a Juan Carlos Pasadore, un cura argentino. De él aprendió que “un buen deportista es siempre un buen católico, buen hijo y buen embajador de su país. Con él empecé a querer a Argentina”, le dijo Carpio al periodista José Olaya en sus memorias para La Crónica.



Mojarrilla. En sus inicios cuando destacaba como nadador y, más abajo, waterpolista en el club Old Boys del Callao (1924 aprox.).

Niño introvertido, lo enviaban del colegio a buscar frutas al puerto.”Entonces, Chucuito fue escenario de mis prácticas de natación. Allí nadaba hasta los barcos sin pensar en la distancia, lo que más me interesaba era regresar con las alforjas llenas de frutas”. De esa forma fue adquiriendo resistencia y dominio del agua.

Club Old Boys

Solo estudió hasta el cuarto de primaria. Para su fortuna, por esos años conoció a Juan Tossoni, un personaje amante del deporte, fundador del Old Boys, club en el que Carpio se inició como nadador y con el cual conquistaría sus primeros éxitos en natación y waterpolo.

“Fui uno de los tantísimos ‘mojarrillas’ del Old Boys en 1921. Mojarrilla es un pescadito y le decían así a los pequeños nadadores de este club”, le contó al periodista Lolo Carrera en Buenos Aires en 1975, cuando La Crónica emprendió una campaña para traerlo de regreso al Perú.

En el club comía y dormía y tenía la oportunidad de nadar todo el tiempo. “Por fin había encontrado el lugar donde me sentía el chico más feliz del mundo”, declaró. Sus primeras competencias fueron a los 12 años con las mallas del Old Boys en los Baños de Salud (hoy Terminal Marítimo) y en las pozas del Dársena y del Pellejo.

Desde entonces, con disciplina y esfuerzo, su carrera fue imparable. En 1924 fue campeón de infantiles en pruebas de 50 metros espalda y 150 metros en tres estilos: espalda, pecho y crol. En su club lo bautizaron para siempre con el sobrenombre de Carpayo.



Fue en 1930 cuando inventó el que más tarde sería el estilo bicicleta, que perfeccionaría con el tiempo. Y ese año se coronó campeón nacional en 200 y 400 metros espalda. “Ganar un campeonato de natación por esos años era como ser estrella de cine. Regresaba al Callao con banda de músicos y era recibido con algarabía por la hinchada del Old Boys”, afirmó Carpayo.

Campeón sudamericano

A pesar de su profundo amor por el Perú, se embarcó rumbo a Chile el 28 de julio de 1932 en busca de nuevos horizontes. Llegó a Valparaíso con 15 soles en el bolsillo, pero cargado de sueños de gloria. Quería destacar internacionalmente.

Su primer gran triunfo llegaría en 1933, cuando batió el récord sudamericano de 200 metros estilo espalda con un tiempo de 2 minutos 50 segundos. Ese triunfo resonó en Lima. Entonces, con ayuda del diario El Comercio, en marzo de 1934, participa en el campeonato sudamericano de Argentina, donde gana las pruebas de 100 –con récord incluido– y 200 metros estilo espalda.

Estas brillantes actuaciones lo llevaron a las Olimpiadas de Berlín en 1936. Estaba en su mejor momento, pero apenas pudo nadar una eliminatoria debido al retiro de la delegación peruana en protesta por la anulación del triunfo de la selección de fútbol sobre Austria.

Después de las olimpiadas representó al Perú en el sudamericano de 1937 y un año después se hizo cargo del seleccionado de waterpolo, pero los éxitos no lo acompañaron. Ya con 29 años y sin progresos económicos, tomó la decisión de marcharse definitivamente a Argentina.



El Gráfico tras cruzar el río de la Plata (1945).

Grandes hazañas

En Argentina era waterpolista e instructor de natación en clubes de prestigio como el River Plate o el Gimnasia y Esgrima, hasta que el famoso periodista Ricardo Lorenzo Rodríguez “Borocotó”, de la revista El Gráfico, lo sacó de la pileta. “De no haberse cruzado en mi vida, no hubiera pasado de ser un buen nadador de piscina y todos mis logros no existirían”, le confesó el tritón peruano a la agencia Efe.

Fue Borocotó quien lo alentó a incursionar definitivamente en las pruebas de largo aliento. Le aconsejó cruzar el río de la Plata, el canal de la Mancha y le dijo que nadie había cruzado a nado el estrecho de Gibraltar. Y para allá fue Carpayo.

Logró su primera proeza el 28 enero de 1945 al cruzar el río de la Plata, con un tiempo de 22 horas y 52 minutos. La noticia dio la vuelta al mundo. Dos semanas después fue recibido en olor de multitud en el aeropuerto de Limatambo y el presidente Manuel Prado le rindió homenaje en Palacio de Gobierno.

En setiembre de 1947 se convertiría en el primer sudamericano en cruzar el canal de la Mancha. Según La Crónica, cumplió su hazaña en 14 horas y 46 minutos cubriendo 42 millas. Carpio era ahora vencedor de la pileta, del río y del mar.



En Portada. La Crónica, cuando venció Gibraltar (1948).

Le faltaba una estrella a su brillante historial. En julio de 1948, Gibraltar cayó vencido por la brazada de Carpio. Fue el primer hombre en cruzar a nado el estrecho, uniendo Europa y África en 9 horas 15 minutos. ¡Carpio venció! tituló La Crónica en portada y destacó que Carpayo “ha satisfecho una cara aspiración y nimbado de gloria su nombre y el de la Patria”.

Repitió sus titánicas hazañas y regresó al Perú en varias oportunidades, pero el recibimiento que le dieron en 1975 fue apoteósico y multitudinario. El 30 de marzo de ese año, con 65 calendarios a cuestas, cruzó a nado desde la isla San Lorenzo hasta La Punta. Aclamado por su pueblo y sus viejos amigos, el “mojarrilla” del Old Boys del Callao había cumplido todos sus sueños.