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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

APROXIMACIONES

Combatir la violencia desde los gobiernos locales

3/11/2019


Vilma V. Pelagio

Asesora de 360° Centro de Transformación Familiar

Hasta octubre de este año, 130 mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas,  refiere  un informe publicado por el Ministerio de la Mujer. Comparado con otros períodos, está entre las cifras más altas de los últimos años.

De las fallecidas a la fecha, según los especialistas, un alto porcentaje habría perdonado los maltratos a sus parejas, subestimando el riesgo que corrían o dieron una nueva oportunidad a sus futuros verdugos.

Sara Ramírez, coach de relaciones de 360° Centro de Transformación Familiar, nos dice: “En nuestras terapias se refleja que entre cinco y siete mujeres han perdonado a sus maltratadores y dieron oportunidades a quienes después fueron capaces de asesinarlas”.

¿Qué está pasando? Pese a los esfuerzos del Estado, mediante las políticas desarrolladas, no se ven resultados que nos indiquen cifras contrarias. La situación se ha agravado.

Cada dos días se presenta un nuevo caso de feminicidio. Ni que hablar de las 73,000 denuncias que hay por agresión física contra las mujeres al año (sin contar el triple de las que no denuncian).

De acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar, en el Perú 66 de cada 100 mujeres de 15 a 49 años fueron alguna vez víctimas de violencia por parte de su compañero o esposo.

¿Hasta cuándo nuestros niños tendrán que vivir en medio de tanta violencia? Todos sabemos que los cinco primeros años de vida dejan una marca imborrable en el ser humano, para bien o para mal. Por eso, el predicar con la violencia dentro de casa es como privar de fertilizante a un árbol que empieza a crecer, es como echarle veneno, lo va a terminar de matar psicológica y emocionalmente, o crecerá herido de muerte.

Los niños absorben todo. Hay golpes y golpes. Algunos sacan sangre o dejan morados, incluso producen muerte, pero hay otros más sutiles que no se ven (más si se trata de su madre), pero que se graban en la mente y en la identidad del menor.

Se graban en su “yo”. Se manifiestan en la adultez, con sus futuras relaciones, con sus propios hijos. Rompamos con este círculo vicioso. Promovamos desde nuestras familias una cultura saludable.

Si bien el Estado promueve con mayor eficiencia las medidas educativas y sociales, corresponde a los gobiernos locales implementar efectivos programas de prevención que ayuden a fortalecer las relaciones intrafamiliares, mejorar los servicios de orientación y promover sostenidas campañas de educación para la convivencia conyugal y familiar.

Aún falta mucho por hacer, pero no olvidemos que también desde nuestros hogares debemos ponernos la camiseta, la camiseta de la no violencia contra la mujer y los niños.

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El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.