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JUEVES 14

de noviembre de 2019

JUEGOS PANAMERICANOS LIMA 2019

Con la pólvora en la sangre

Nicolás Pacheco, de tan solo 24 años, es una de nuestras principal carta para la competencia de tiro.

20/6/2019


Luis Iparraguirre

liparraguirre@editoraperu.com.pe

La frase “de tal palo tal astilla” es una máxima dentro de la familia del tirador peruano Nicolás Pacheco. Su abuelo cazaba aves en la chacra familiar ubicada en Ilo, y su padre competía en torneos de caza de palomas. Por estas familiares razones, el pequeño Nicolás veía en un rifle la extensión natural de su familia. Por estar desde pequeño rodeado de armas y con el olor a pólvora flotando en el ambiente, es que el sonido de su vida tenía el ruido de un disparo.

A los seis años, mientras los otros niños recibían como regalo navideño una pelota, a él le regalaron una carabina de balines (su primera arma). A los ocho años, cuando sus amigos manejaban una bicicleta, él armaba y desarmaba su primera escopeta. A los 15 años, cuando sus compañeros adolescentes conquistaban a sus primeras enamoradas, él viajaba a su primer mundial de tiro en Munich, Alemania. A los 17, él representaba a nuestro país en las Olimpiadas de Londres 2012.

“Ahora, la Federación de Tiro nos apoya con los viajes y los entrenamientos, pero cuando me inicié en el deporte el apoyo era nulo. La primera etapa de mi carrera la transité gracias al apoyo de mis padres y mi familia”, recuerda una de nuestras principales cartas para los Panamericanos de Lima 2019.



Nicolás nos representará en la modalidad de Skeet y es muy seguro que logre no solo una medalla, si no que también gane uno de los cupos para las Olimpiadas de Tokio 2020. Sin embargo, no siempre la victoria se vistió de rojo y blanco en el podio internacional teniendo a Nicolás como protagonista. En los Panamericanos de Toronto perdió la clasificación a las Olimpiadas de Río 2016, por un plato.

Mi vida es el deporte

¿Qué significa el Tiro para un joven que, desde que nació, ha vivido coleccionando recuerdos ligados a las armas? “El tiro es mi vida. Es un trabajo al que nos dedicamos al 100%. A diferencia de otros trabajos que laboran de lunes a viernes en un horario fijo, nosotros nos dedicamos a esto los 365 días del año”.

“No recibimos incentivos. Lo hacemos porque nos gusta, por la pasión, por el inmenso orgullo de representar a tu país. A mí me ha formado más el deporte que el colegio, la universidad o que cualquier otra entidad educativa”.

Nicolás tiene 24 años. Dispara desde los seis. Ha asistido a una Olimpiada y tiene amplias posibilidades de asistir a las de Tokio 2020. Ha viajado por casi todos los continentes llevando la Blanquirroja en el pecho sin intimidaciones. Ha logrado medallas y ha conocido la derrota. Hoy estudia dos carreras: Administración y Agronegocios. Es representante de una marca de lentes para competencias de tiro y también trabaja en la empresa familiar, ya que todo queda en familia.