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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de julio de 2020

APROXIMACIONES

Con respeto a la autonomía de los individuos

30/6/2020


Ricardo Montero Reyes

Periodista

La Odisea de Homero narra las aventuras de Ulises en el viaje de regreso a su patria, Ítaca, al finalizar la guerra de Troya. En uno de los más de 11,000 versos, la diosa Circe le advierte al héroe que las sirenas intentarán hechizarlo con su canto para matarlo. Le recomienda que tape con cera las orejas de sus compañeros para que no las oigan, y que él pida ser atado al mástil de la embarcación para que se deleite escuchándolas, pero sin poder acudir a su llamado. Así lo hizo Ulises y la historia terminó feliz.

Esta leyenda ha sido adoptada por la ciencia como una metáfora que explica cómo los seres humanos podemos evitar tomar decisiones que podrían perjudicarnos. Se conoce como “Contrato de Ulises” a todo acuerdo, tangible o intangible, que pone barreras para no caer en tentaciones.

La Universidad de Murcia recalca que se debe tener en cuenta dos condiciones para aplicarlo: a) todas las personas deben ser tratadas como seres autónomos, b) las personas con autonomía disminuida tienen derecho a protección.

La condición b) es clara de entender, pues se pierde la autodeterminación, total o parcial, por enfermedad (física o mental) o por ley. El Estado o la sociedad organizada tienen la obligación de respetar y proteger a estos individuos mientras están incapacitados.

En la mitología griega, Ulises se anticipa a la catástrofe con una prueba que los involucrados asumieron voluntariamente porque aguardaban un desenlace feliz. De este modo, cuando se enfrenta una crisis, el protector prevé qué camino tomarán los individuos, respetando, claro está, su autonomía, y protegiendo a quienes la han perdido, ofreciéndoles a todos una salida satisfactoria, con el menor daño posible.

Asentémonos en nuestra realidad para aplicar el “Contrato de Ulises”. Miles han salido a vender ambulatoriamente ropa y otros productos. La autoridad municipal los persigue, coactando su autonomía de ganarse la vida. No obstante, los ambulantes coactan la autonomía de los ciudadanos de vivir sin coronavirus.

Hay que tener en claro que los seres humanos estamos programados para responder a estímulos muy concretos, y respondemos a comportamientos psicológicos que generación tras generación va aprendiendo y aprehendiendo. Por qué los ambulantes persisten en aglomerarse en cinco o seis cuadras de una misma calle, aun sabiendo que disminuyen las posibilidades de venta por la alta competencia e intuyendo que son más altas las posibilidades de contagio. Quizá es porque no aparece la autoridad municipal capaz de “encerar los oídos” de quienes han perdido su autonomía. No se irán de esos lugares porque aprendieron que aglomerados se sienten más protegidos. Pues, ahora la autoridad puede condicionar la permanencia: “Se quedan solo los que (no oyen a las sirenas) guardan la distancia, usan mascarillas y se desinfectan con alcohol. A cambio, les ofrezco construir en poco tiempo un mercado adecuado”.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.