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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

Coronavirus: conozca cuáles son los pasos para desarrollar y producir una vacuna desde el Perú

Mirko Zimic dirige el equipo que, con el financiamiento del Concytec, desarrolla una vacuna contra el covid-19. Explica las fases que se deben cumplir para que la vacuna nos pinche y proteja.

13/5/2020


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe


El doctor Mirko Zimic Peralta y su equipo del Laboratorio de Bioinformática, Biología Molecular y Desarrollos Tecnológicos de la universidad Cayetano Heredia han participado en batallas, desde el campo de la ciencia y de la mano de las nuevas tecnologías de la información, contra la tuberculosis y la anemia, males enraizados en nuestra población y de los que solo se habla en voz baja. 

Ahora, a sus 49 años y con tres maestrías y un PhD en la Johns Hopkins University, Zimic asume un nuevo reto: desarrollar una vacuna contra el coronavirus. 

Vacuna chinchana
Se trata de un proyecto que empezó en enero, a iniciativa de la empresa Farvet, la cual opera en Chincha Alta y se dedica, desde hace más de 30 años, al desarrollo y la producción de vacunas veterinarias, con énfasis en las vacunas aviares, tan indispensables para los peruanos, amantes por excelencia de la carne del hijo de la gallina. 

Desde hace ocho años, Zimic suma a sus funciones la de coordinador del grupo de investigación de bioinformática del mencionado laboratorio chinchano, donde un equipo desarrolla el 90% de trabajo de la vacuna. El proyecto concursó para los fondos del Concytec y ganó un incentivo de 350,000 soles.

Zimic anuncia que a fines de abril llegaron los insumos necesarios y, en este momento, están produciendo el primer lote de las proteínas. El científico calcula que estará listo antes que termine mayo. 


Mundo de proteínas

“Esto nos permitirá empezar rápidamente el estudio en ratones”, explica. Al terminar, los investigadores empezarán con la evaluación en monos. Y luego, si todo sale como se ha planificado, aproximadamente a fines de setiembre o a mediados de octubre, ya se contaría con los resultados de la evaluación y se podría iniciar el estudio clínico”. 

Retomemos. El primer paso fue el “mapa del diseño” de la vacuna. En Farvet, Zimic dirige a un grupo de biólogos moleculares. Y con el equipo bioinformático de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), analizó las “secuencias genómicas”, se vieron las mutaciones, los alineamientos, hasta que dijeron esta es –en teoría– la mejor proteína para usar en una vacuna contra el covid-19. 

Esta etapa ya fue completada La siguiente fase es la producción de la vacuna, un trabajo “estrictamente de laboratorio”, cuando se produce la proteína, el antígeno. Es el paso que se realiza ahora en Chincha, con la supervisión de Zimic y de su colega, el doctor Manolo Fernández. Para este mes se tendrá el primer lote de la vacuna, pero luego se necesitarán “las fases de validación”. Otro camino. 

Líneas de investigación  
Decíamos que Zimic tiene la experiencia de haber desarrollado avances y métodos importantes para la detección de la tuberculosis más rebelde a los medicamentos (MDR), y el desarrollo de un algoritmo para detectar la anemia, ¿estos trabajos facilitan el trabajo frente al covid-19, o es totalmente distinto?

“Son totalmente distintos”. El Laboratorio de Bioinformática de la Cayetano desarrolla varias líneas de investigación: una sobre la tuberculosis y métodos de diagnósticos y entendimiento de mecanismos de resistencia de drogas. 

Otra línea es la de “telediagnóstico”, que desarrolla métodos de bajo costo para que sirvan a las poblaciones de bajos recursos económicos, rurales, para apoyarlos en el diagnóstico de enfermedades, entre ellas el cáncer de cuello uterino, el cáncer de piel o la neumonía en niños menores en las zonas altoandinas. Posteriormente, han trabajado sobre el autismo y la anemia. 

“Todos estos son proyectos que buscan facilitar el diagnóstico temprano y oportuno, sin la necesidad de tener presentes a equipos médicos en el lugar”, dice. Para ello, el equipo utiliza la inteligencia artificial en el análisis de datos, de patrones, de imágenes que servirán para hacer el diagnóstico. 

Una tercera línea de investigación está relacionada con el desarrollo de inmuno-informáticos, un campo donde las TIC se aplican a la inmunología. Es aquí donde se da la colaboración entre la Cayetano y la empresa chinchana. 

Este trabajo colaborativo ya permitió el desarrollo de “varias aproximaciones a una red neuronal para producir epitopes inmunogénicos ad hoc del pollo”. El norte que tiene Zimic es el desarrollo de las vacunas del futuro o multiepitópicas, son las que reemplazarán a las vacunas recombinantes que se utilizan en la actualidad. “Todavía es un sueño, pero estamos trabajando duro en eso”. 

Esta última experiencia en investigación sí está sirviendo mucho al equipo en el proyecto de la vacuna contra el covid-19. “Nos permite analizar el genoma del virus, la estructura de sus proteínas, ver el efecto de las mutaciones, y todo eso plasmarlo dentro de lo que es el entender el desarrollo óptimo de la vacuna”. 

¿Y qué le parece el papel del Estado en la promoción de la investigación sobre el covid-19? “Muy bueno. Hasta el momento, 29 proyectos han sido financiados en cinco líneas diferentes (vacunas, diagnóstico, tratamiento, temas sociales, de TIC, equipos de apoyo, etcétera). Concytec rápidamente acudió a ayudar al financiamiento estos estudios, con la transferencia de fondos”. 

Ratones extranjeros
Particularmente para el proyecto que lidera Zimic, lo del Concytec permitirá pagar los servicios de análisis de pruebas en los ratones en el exterior, que cuenten con la certificación de estos experimentos, que luego estarán al “file de evidencia”, que se necesita para dar los siguientes pasos en el desarrollo de la vacuna. 

¿Qué? Sucede que en el Perú aún no se tiene “la capacidad de manejar al virus en un cultivo”: mientras el Instituto Nacional de Salud busca desarrollarlo, los proyectos de inoculación deben buscar un “plan b” y terciarizar el servicio. En este caso, la validación con roedores será en los laboratorios Charles River, de Estados Unidos. 

Se prueba en ratones y se evalúan las diferentes combinaciones de la vacuna que se plantea desarrollar. Cuando se encuentra cuál es la formulación óptima, es decir, cuando se demuestra que la vacuna “levanta la respuesta inmune” en los pequeños mamíferos y es capaz de producir anticuerpos y dar una respuesta celular, se da otro paso en la fase preclínica: un segundo ensayo ahora con nuestros primos, los monos. 

Con la formulación óptima hallada en los ratones, se busca demostrar en los mamíferos cuadrumanos que la vacuna también “levanta una respuesta inmune”. Ambos procesos preclínicos son rápidos: demoran alrededor de dos. 


Tiempo de humanos
Si estas etapas salieron bien, recién se puede pasar a la “fase clínica” o fase en humanos, que se subdividen en tres. En la primera fase clínica, un grupo pequeño de personas voluntarias jóvenes (de 50 a 100; en algunos países lo hacen hasta con 300) se inoculan la vacuna y se detecta si hay algún efecto adverso que pueda ocasionar la dosis del antígeno. 

- Trabajar con gente joven, saludable, reduce, en la medida de lo posible, cualquier riesgo de daño que pueda generar la vacuna. Y, también, se demuestra que se puede despertar una respuesta inmune, tanto en el nivel humoral (anticuerpos) como en el celular. 

“Cuando se termina la fase 1, viene lo complicado: las fases 2 y 3”, agrega Zimic. En estas dos últimas se necesita la participación de “decenas o centenas de miles de personas”. Estas fases pueden llegar a costar cientos de millones de dólares. Y, claro, quienes las asumen son los países o una transnacional farmacéutica.

En este punto, un camino que se abre a los investigadores es hacer una patente rápida de la vacuna y empezar a tocar las puertas de empresas interesadas en producirla y probarla. Ellas tienen la billetera para costear estos superestudios. 

Zimic advierte que las validaciones de las fases 1, 2 y 3 en humanos pueden demorar entre 12 y18 meses. “Cuando has demostrado la seguridad y la efectividad de la vacuna en la población, debes tener una aprobación para que la vacuna pueda producirse y se aplique de manera masiva”. Por eso se trata de pruebas muy exhaustivas.

La del covid-19 deberá pensarse como una vacuna global, pero lo usual es que el país que produce una vacuna exige que las primeras dosis sean para su población, luego sus aliados estratégicos, el que paga más, y así. 

“No se podrán fabricar todas las dosis rápidamente, habrá un retraso, con costos económicos altos. Y luego, recién, llegará a los países menos importantes, por llamarlo de alguna manera. Ese es el camino usual”. Pero la pandemia nos presenta un escenario atípico. 

“Estamos en un momento sin un tratamiento contra el covid-19, y los métodos de diagnósticos son poco eficientes: hay personas que días después del contagio no son detectadas por las pruebas serológicas ni por las pruebas moleculares; sin embargo, ya pueden estar contagiando y transmitiendo la enfermedad. Más el alto costo económico asociados a los confinamientos, y la alta tasa de mortalidad es muy muy alto. Si pones en una balanza, los pros y los contras de acelerar una vacuna, aun con el sacrificio de conseguirla sin el más alto nivel de estudio, respecto a sus posibles efectos adversos, se puede ver la importancia de acelerar su producción”, dice Zimic. 

En los círculos científicos ya se están cuestionando los requerimientos de seguridad, mientras algunos países y empresas anuncian que para antes de fin de año lanzarán sus lotes de vacunas. 

La situación se agrava en realidades como el Perú, opina el investigador, donde el sistema de salud históricamente es muy débil. “De modo que si no hay una vacuna pronto, seguirá habiendo muchos daños, costos de vida y económicos, también”.

Mirko Zimic se disculpa, pero no tiene una mirada clara sobre la extensión del aislamiento social obligatorio. “Hay mucha gente que tiene enfermedades crónicas y necesita urgente atención. Al extender la cuarentena se incrementa la morbilidad de otras condiciones de salud. 

- En el mejor de los casos, entonces una vacuna estaría en un año. 
- Estos son los plazos normales. Pero las potencias mundiales, donde se están desarrollando vacunas, acelerarán los procesos de evaluación. De hecho, hay esfuerzos para hacer las fases 2 y 3 “integradas”, muy rápidas. 

En el caso peruano, y sobre la vacuna que desarrolla, Zimic espera que se pueda tener pronto la autorización para hacer la fase 1 en seres humano, con unos 100 o 150 voluntarios.

Comenta que cada país es autónomo para decidir qué medidas o qué pruebas necesita tener la evaluación de una vacuna para ponerla a disposición de su población. 

“En ese sentido, no es descabellado pensar que si las cosas se ponen más feas de lo que ya están, va a decir: validaremos muy rápidamente esta vacuna que se está produciendo en el Perú y la usaremos. Es un escenario posible”. 

- Si usted vende la patente a una de estas farmacéuticas, ¿puede exigir que su país sea uno de los primeros en recibir la vacuna? 

- Por supuesto. Hay negociaciones que se pueden tomar. Y, definitivamente, esas negociaciones son estratégicas. Por ejemplo, en Inglaterra la vacuna que desarrolla la universidad de Oxford se está negociando para que una empresa farmacéutica extranjera ayude en su producción, pero debe haber condiciones por las cuales la vacuna tenga prioridad de uso, venta y distribución en territorio inglés. 

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