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de diciembre de 2019

APROXIMACIONES

Cuando el mar se traga países

Organismos y especialistas del mundo ya consideran que el calentamiento global es un proceso irreversible si subimos 2 grados de calor en los próximos años. Una consecuencia seria, concreta y tangible es el aumento del nivel de los mares, lo que inundará definitivamente a los pequeños países que se encuentran en el océano Pacífico.

20/6/2019


Julio Panduro Chamorro

Periodista y politólogo

Hablamos de aquellos microestados con apenas metro y medio sobre el nivel del mar, convertidos en paraísos terrenales de bucólicos atardeceres y bellísimas playas, pero condenados a desaparecer en el mediano plazo ante el incremento de la gran masa oceánica que los rodea.

Esos países son Estados Federados de Micronesia, Fiji, Islas Marshall, Islas Salomón, Kiribati, Nauru, Palaos, Samoa, Tonga, Tuvalu y Vanuatu, todos ellos considerados por potencias mundiales como meros puntos geoestratégicos antes que el hogar de millones de personas que enfrentan una realidad apocalíptica por la magnitud del desastre que se avecina si la comunidad internacional no asume la responsabilidad de limitar las emisiones de dióxido de carbono, principal factor del calentamiento global.

De acuerdo con informes científicos calificados, incluyendo estudios de la Organización de las Naciones Unidas, Kiribati, una nación compuesta por 33 islas, podría ser la primera en ser tragada por el mar. El resto de los países insulares de Oceanía corren la misma suerte y parece que no hay marcha atrás.

Pero el problema que enfrentan no es solo su vulnerabilidad ante el cambio climático, sino también el tamaño de sus territorios. Allí, por ser tan reducidos, aislados, dispersos y con tan pocos habitantes, la economía es pequeña y absolutamente dependiente de las exportaciones.

Ejemplo de esa dependencia es la compra de productos como agua dulce, alimentos balanceados, recursos energéticos y equipos tecnológicos, entre otros. Todo ello ha generado un permanente saldo comercial negativo en serio perjuicio de su aparato económico.

Sin embargo, el mayor reto que enfrentan estos países es la forma de evacuar a su población y cómo asumir la desaparición o permanencia de su cultura, tan antigua como la china y la egipcia. Por el momento, han optado por que la gente abandone sus hogares para trasladarse a zonas del interior, tal como ocurre en Fiji y las Islas Salomón.

Otra estrategia, asumida por Tuvalu y Kiribati, es la migración de sus habitantes en calidad de refugiados climáticos a naciones montañosas y carentes del riesgo de verse inundadas por el incremento del nivel del mar. Lamentablemente, Australia y Nueva Zelanda han establecido muchas restricciones para evitar ese tipo de movilización masiva.

Aunque suena a ficción cinematográfica, la realidad nos muestra que seremos testigos de una catástrofe si seguimos negando el calentamiento global y nos mantenemos con los brazos cruzados.