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Cuerdas criollas de hoy

Si bien esta columna es de opinión, no puedo dejar pasar la generosa oportunidad que me otorga este diario para colaborar con la difusión de los artistas criollos de hoy, aquellos que sin la fama de las antiguas glorias de este género luchan día a día para crear proyectos y propuestas a fin de comunicar al público su arte de forma profesional.

3/3/2019


Sergio Salas

Abogado, Músico criollo

Hace unas semanas, hablé sobre algunas voces actuales de nuestra canción criolla. En esta ocasión hablaré de algunos de los principales guitarristas criollos de hoy.

Conocí a Carlos Ayala en 1995, cuando cursaba el sexto grado de primaria en el colegio San Antonio de Padua. Él, a su corta edad (no tendría más de 22 años), ya era profesor en el colegio y un guitarrista destacado. Como me gustaba la guitarra, entré a formar parte del taller de estudiantina que dirigía. Reitero, a su corta edad, Carlos ya destacaba.

Cursó estudios en la Escuela Nacional de Folklore, representó al Perú en distintos viajes al extranjero y acompañó con su guitarra a grandes figuras de nuestra canción criolla. Recuerdo haberlo visto junto a Victoria Santa Cruz y, en vivo, junto a Luis Abanto Morales. Carlos, además, ha participado en sendas producciones criollas desde los noventa y fue recién hace dos años que se animó a lanzar un disco como solista, cuyo título fue Criollo no, criollazo.

Hoy los criollos sentimos orgullo cada vez que vemos a Carlos al lado de Juan Diego Flórez, tenor nacional de talla mundial que lo ha elegido como su soporte musical cuando tiene que interpretar música criolla, sea en el Perú o en el extranjero. Su proyecto más reciente es el disco que viene grabando con la joven voz de Emely Castro, que próximamente presentará y que desde ya se los recomiendo.

Una tarde, don Óscar Avilés me llevó al Centro Musical Domingo Giuffra, que entonces quedaba en el Jr. Humboldt, en el distrito de La Victoria. Cuando entramos, me dijo: “Te voy a presentar a un amigo”, era Renzo Gil. Renzo tendría 25 años como máximo, y todos los señores mayores le tenían un gran aprecio. Le solicitaban que los acompañe con su guitarra. Poco a poco, fui descubriendo que Renzo era una enciclopedia de canciones y datos de nuestro criollismo. Desde muy pequeño, había buscado a los viejos criollos y había aprendido de ellos. No había vals que no conociera, en letra y música. Además, ya en ese tiempo era un prodigio en la guitarra. Eso no se puede negar. Renzo es alguien que ha trabajado profesionalmente y aún con la valla alta que se ha trazado, demuestra que sí se puede producir música criolla. Tiene en su haber distintos CD, entre los que encontramos: Ofrenda maestra y Ofrenda popular, producciones que reúnen a antiguos cantores con repertorio olvidado, contando incluso con la participación de la reina Jesús Vásquez y don Rafael Matallana. Otros dos CD son Cantando la historia, grabado con Carlos Castillo; y Eternas glorias del criollismo, en el que logró juntar a las glorias vivientes que hasta ese momento se encontraban con nosotros.

Renzo no se duerme en sus laureles. Desde hoy, a las 2 de la tarde, estará en la conducción del programa Pentagrama Criollo por Radio Santa Rosa. Le auguramos un gran éxito y desde aquí le deseamos los mejores deseos en este nuevo reto profesional.

Corría el 2002 y yo asistía a un pequeño espacio que le decían ‘La Capilla’. Quedaba en Miraflores y el dueño de casa permitía el ingreso de algunos amigos que hacían música. Ahí conocí a Yuri Juárez, un virtuoso de la guitarra que tiene la capacidad de vestir la voz que acompaña con las más asombrosas armonías. Puede, además, tocar un vals tradicional como un tema más moderno, manteniendo su estilo y transmitiendo esa emoción que solo los verdaderos intérpretes logran. Recuerdo que en una oportunidad nos tocó acompañar a un cantor en el vals ‘Dónde estarás amor’, de la autoría de Augusto Rojas Llerena. Él lo hizo con su estilo moderno y yo con el tradicional, y es uno de los momentos musicales favoritos que guardo en mi memoria.

Yuri radica hoy en Nueva York y su trabajo está orientado a proponer música mundial desde la base de la música peruana. Confieso que es siempre enriquecedor ver los videos que cuelga, ya sea proponiendo nuevos acordes y formas de acompañamiento, o algún solo de guitarra a su estilo, como la polca de Pedro Espinel ‘Sonrisas’ o el vals ‘Idolatría’, de Óscar Molina. La guitarra criolla, hoy por hoy, vive y suena bien.