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MIÉRCOLES 16

de octubre de 2019

Cuidado con la hepatitis B

Muy atento a los síntomas, ya que en el país es una infección frecuente.

9/7/2019


La hepatitis B es una infección hepática potencialmente mortal causada por un virus y constituye un importante problema de salud a escala mundial. 

Aunque muchos no lo saben, esta se adquiere, principalmente, mediante el contacto con la sangre infectada (transfusiones, tatuajes, intervenciones quirúrgicas o dentales con instrumental contaminado) o secreciones que contienen al virus (principalmente por vía sexual), y también lo que se conoce como transmisión vertical, es decir, de la madre al niño al momento del parto.

“La hepatitis B se queda en el organismo por el resto de la vida de la persona, en forma oculta, pudiendo causar cirrosis hepática e incluso cáncer del hígado. Hay formas de prevenirla, en primer lugar la vacunación universal, esto es, vacunar a todo recién nacido, que se realiza en forma gratuita en el país. Existen varias formas de presentación de esta vacuna, sola o combinada con otras”, explica el doctor Martín Tagle, gastroenterólogo de la clínica Anglo Americana.

Síntomas

Es fundamental señalar que la mayor parte de los afectados no experimentan síntomas durante la fase de infección aguda, aunque algunas personas presentan un cuadro agudo con síntomas que duran semanas e incluyen coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, fatiga extrema, náusea, vómitos y dolor abdominal.

Sin embargo, un pequeño grupo de personas con hepatitis aguda puede sufrir insuficiencia hepática aguda, que puede ocasionar la muerte. En algunos casos, la hepatitis B puede causar también una infección hepática crónica, que posteriormente puede originar cirrosis hepática o cáncer de hígado.

No en vano, la OMS recomienda vacunar a los recién nacidos en las primeras 24 horas de vida y cumplir con el cronograma de vacunación. Además, se debe hacerlo a las personas que estén más expuestas a la transmisión de la enfermedad, así como a los trabajadores de salud y a las personas en riesgo que potencialmente podrían ingresar al programa de hemodiálisis como hipertensos, diabéticos, entre otros.