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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

De cómo la doctora Blas ayuda a las gestantes de 84 comunidades nativas

Especialista en salud pública dirige Mamás del Río, premiada organización que lleva cinco años trabajando en las zonas más alejadas de Loreto con las TIC. Los agentes comunitarios de salud hoy tienen un nuevo desafío frente al coronavirus.

10/5/2020


José Vadillo Vila


1.
Todo tiene un antes y un por qué. Fue hace cinco años cuando la doctora Magaly Blas empezó a involucrarse con las mujeres de las comunidades loretanas. El nombre del programa que fundó, tiene algo de literario, de mito y de entrañas de vida: se llama Mamás del Río y brinda ayuda a mujeres parturientas y sus neonatos, de 84 comunidades amazónicas. 

Ahora, el programa se está adaptando (adaptabilidad, esa acción que ha permitido al ser humano sobrevivir y perdurar) para, de paso, como quien realiza el tamizaje, como quien toma los datos, ayudar en la batalla contra el covid-19, pero de esa historia hablaremos después.


2.
Antes de ser directora del programa Mamás del Río, la doctora Magaly Blas, como especialista en salud pública de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), trabajaba en dos proyectos relacionados a la epidemiología de transmisión sexual en las regiones de Ucayali y Loreto. 

Pero cuando salió embarazada de su primera hija, que ya tiene 8 años de edad, cambió el rumbo de sus investigaciones de salud pública, al ver las condiciones en las que las otras peruanas daban a luz.

“Estaba embarazada, trabajando en áreas rurales donde vivían mujeres en mi misma situación, pero sin el mismo acceso a salud que yo tenía. Ellas debían de viajar muchos kilómetros en canoas para llegar al centro de salud más cercano y muchas daban a luz en casa sin tener un parto limpio”, recuerda. 

Al año siguiente, estaba embarazada de su segunda hija, y el foco cambió definitivamente. “Me sensibilicé mucho más. Una ve esa brecha cuando una compaña a las mujeres en áreas rurales y sus contextos son muy distintos a los tuyos”. Entonces se sentó a darle forma sobre blanco y negro al proyecto, sus antecedentes, objetivos, cronogramas, le puso todo el ahínco para sacarlo adelante pensando en esas otras peruanas. “Con las motivaciones personales puedes lograr más cosas”, reflexiona en voz alta. 

Le pregunto si ha llevado a ser madrina de algún niño en sus decenas de viajes río arriba. Dice que no. Es que la mirada del padrinazgo es distinta en los pueblos amazónicos. 

Hay criterios para elegirlos. El padrino y/o madrina estarán presentes al momento del alumbramiento y las mujeres de las comunidades no quieren exponer a cualquier persona sus partes íntimas (por ello, también, el 65% de las parturientas prefieren dar a luz en casa y no en los centros de salud). 

Los elegidos deben de dominar ciertas actividades ligadas a la sobrevivencia. Por ejemplo, las madrinas deben de tener habilidades como el saber bordar y, en el caso de los hombres, saber cazar en el monte. Durante el parto, la madrina será la encargada de cortar el cordón umbilical del neonato. Es como un momento de juramento, porque si le llegara a pasar algo a la madre, la madrina tomará la posta y cuidará al bebé. Si bien lo ideal es que sean personas de la comunidad, en contados casos son los foráneos quienes tienen el privilegio, por ejemplo, las obstetrices de los centros de salud al que acuden y las han chequeado. Surge la confianza, de mujer a mujer.   

“Si no hubiera experimentado el hecho de ser mamá y de ver la falta de acceso de otras mujeres, no se me hubiera ocurrido proyectar Mamás del Río, que es un programa de implementación. Cuando investigamos una realidad es importante tener un equipo muldisciplinario, con profesionales de ambos géneros, porque sin la mirada de nosotras, no se podría solucionar muchos problemas del país”, comenta.


3.
Sus hijas ya le han acompañado tres veces en estos años a supervisar el trabajo de los “agentes comunitarios” en las comunidades indígenas y rurales. Han comprendido lo que hace mamá durante esas ausencias que duran a veces varios días; también, saben más de las desigualdades del país; han explorado el bosque, conocen de los ríos, ven un mundo diferente al de Lima. 

La doctora Blas está interesada en que las niñas de los colegios públicos sientan a la ciencia como algo cercano. Participa en diversos programas que permiten este acercamiento. En febrero, fue el más reciente, Blas participó de un evento organizado por el Concytec donde las científicas peruanas hablaron en lenguaje sencillo sobre su pasión, sus intereses, sus proyectos; sobre cómo desde sus campos ayudan a diario al desarrollo del país. Las niñas las escuchaban llenas de preguntas. 

En el tema de salud pública, la doctora Blas siempre pontifica sobre la necesidad de contar con más mujeres, porque es indispensable tener esta mirada de hombres y mujeres en conjunto para resolver los problemas, subraya. 

Antes de ser investigadora de la Facultad de Salud Pública y Administración de la UPCH, Magaly Blas fue alumna del colegio Cristo Rey, del distrito de Pueblo Libre. A los 14 años acabó el colegio (no recomienda que los chicos acaben tan pronto el colegio), le gustaba las ciencias pero no estaba segura de lo que quería estudiar, ¿ser médico?, ¿ser veterinario?, ¿ser escritora? 

Fue cuando su madre y su abuelo materno le ayudaron en despertar el interés por la medicina. Pero sabe que ese acicate no lo reciben en casa todas las personas.  
 
La Medicina le mostró un gran abanico de posibilidades para especializarse. “Opté por Salud Pública, porque, a diferencia de la medicina clínica, que en una intervención ayudas a una persona, vi que podía resolver la vida de miles de personas. Ahora, a través de Mamás del Río favorecemos a 14,500 personas que viven en las comunidades amazónicas”, cuenta la doctora Blas, que estudió becada en Washington y desde el 2008 es profesor de salud pública de la UPCH, la casa de estudios donde se formó. 

“Ojalá más horas tuviera el día”, suspira la doctora Blas, cuando le pregunto de sus actividades cotidianas. A sus 42 años, asume retos como muchas mujeres peruanas: está separada del padre de sus hijas y debe compartir responsabilidades de madre y profesional, ahora en tiempos del aislamiento social obligatorio, cuando debe de resolver cosas con su equipo por teletrabajo, enseñar dos cursos en la universidad y seguir dirigiendo remotamente Madres del Río, que asume nuevos desafíos en tiempos del coronavirus. 


4.
¿Se puede enseñar un país? En los cursos de “Introducción de salud pública y global” y “Análisis situacional en salud”, la catedrática explora con sus alumnos la realidad del país. 

“Trato de hacer énfasis en el abordaje de la salud en las poblaciones más necesitadas, poblaciones indígenas y rurales, sobre todo”. Les brinda ejemplos del programa que dirige y que ha ganado premios y financiamiento a nivel nacional y del gobierno de Canadá. 

En “Introducción a la Salud Pública”, reta a sus estudiantes a resolver un problema de salud de su contexto local. Ellos aprenden a identificar la problemática y a buscar soluciones. No duda que alguno de ellos seguirá sus pasos.

Los profesionales de la salud están hoy involucrados en el tema de la pandemia del coronavirus. Magaly Blas participa en los webinar sobre el covid-19 y recuerda esos determinantes sociales, como la pobreza y la falta de educación, en ellos, dice, se pueden incidir y producir grandes cambios positivos para miles de personas. 


5.
Hace un quinquenio, Mamás del Río se inició con un piloto en 13 comunidades. Apostó desde el inicio por el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC), para empoderar a los agentes comunitarios de salud, quienes monitorean mediante una aplicación cargada en celulares o tabletas a las madres gestantes y los recién nacidos. Hoy desarrollan sus laboras en 84 comunidades indígenas en los distritos de Nauta, Parinari y Saquena, en el departamento de Loreto, en un área de 350 kilómetros cuadrados.  

El programa promueve, a través de los agentes comunitarios de salud, la orientación con contenidos educativos e información importante para  las gestantes. Por ejemplo, la importancia de las vacunas y de la lactancia materna exclusiva. Además, les dan un “kit”, que constan de una manta limpia, unas tijeras esterilizadas para que corten el cordón umbilical (las mujeres de las comunidades usan muchas veces un pabilo o una tijera oxidada), y fomentan en ellas que la relación madre-hijo se inicie con el contacto “piel con piel”. 

Los agentes también promueven el control prenatal de las gestantes y el parto en el centro de salud, pero respetan la decisión de las parturientas y sus tradiciones, si es que quieren dar a luz en su comunidad. Los agentes llenan con la mamá un “plan de parto”: si ellas optan por dar a luz en la posta, necesitarán ahorrar por lo menos tres galones de combustible para la canoa a motor que las transportará llegado el momento de las contracciones. Deben de planificar quién la acompañará, con quién dejará a sus hijos; tiene a su disposición los números de teléfono del personal de salud y del agente comunitario para que todos estén al tanto.  

El 50 por ciento de los agentes son mujeres y la otra mitad, varones. El primer trabajo de la organización es visitar comunidad por comunidad y sensibilizar a los líderes (los apus) y a la comunidad en general, sobre la importancia de tener un agente comunitario de salud y cómo les ayudaría a tener diagnósticos tempranos y seguimiento de las madres; les muestran cómo funciona y ponen la información en las tablet. También entrenan a las parteras, al personal de salud del Minsa, y supervisan mensualmente para saber la calidad de las visitas. 

“Muchas veces todavía las mujeres no están empoderadas para poder asumir. La posibilidad de ser líderes, aún es baja, pero eso va a cambiar en el futuro. Hoy, solo en una de las 84 comunidades hay un apu mujer. El resto, son varones”, dice la doctora Blas. 


6.
Este año, Mamás del Río ganó 149 mil soles del Fondecyt que le servirán para implementar “Adaptación de un aplicativo móvil para el monitoreo y tamizaje poblacional de covid-19 en Loreto”. Se trata de un proyecto mediante el cual también realizarán una vigilancia activa del covid-19, a través del tamizaje de síntomas; la identificación de población en riesgo; la identificación de contactos de pacientes infectados; y el seguimiento poblacional de personas en riesgo.

En junio el programa ya debe de estar desarrollándose en campo, adelanta Blas. El piloto se realizará con 15 agentes comunitarios será “distinto”, porque el método de Mamás del Río, trabaja en un ámbito comunitario, ahora tendrá un desarrollo en áreas urbanas, así, en vez de comunidades, les tocará visitar un número de manzanas. 

Además, Mamás del Río, a través del Plan Nacional Perú-Colombia y el Banco Interamericano de Desarrollo, llegará a 25 comunidades del río Putumayo, en la zona de frontera entre ambos países. 

En el caso de los pueblos de la frontera colombo-peruana, los agentes comunitarios, aprovechando las visitas a la mamá y al bebé, verán los síntomas relacionados al covid-19. “Nosotros hemos comprobado que el modelo de agentes comunitarios funciona”, subraya Blas. 


7.
La médica está preocupada porque debido a la cuarentena nacional, el acceso por río a las comunidades está bloqueado. Le llegan las noticias de las deficiencias de la entrega el bono, la preocupación de las familias que no pueden salir a vender sus productos y, también, de las deficiencias del sistema de salud en esta coyuntura. 

“De la evaluación que hemos hecho, solo un tercio de los centros de salud continúa brindando control prenatal y parto; algunos casos porque la orden viene de arriba; en otros centros porque asumen que así debe de ser o porque la cadena de suministros se cortó debido a la falta de transporte y no cuentan, por ejemplo, con vacunas. Las madres no van a tener un control prenatal, y es probable que, en este contexto del covid-19, la salud materna-neonatal empeore”, advierte Blas. 

Pide que el Perú no descuide la salud neonatal y materna, sobre todo en las zonas más alejadas. “Hay ejemplos en el mundo, como el África, cuando llegó la epidemia del ébola, los países africanos descuidaron la salud materna-neonatal”. 

Tras describir el panorama, la doctora recuerda que hoy resulta más importante fortalecer el entrenamiento de los agentes comunitarios, sobre todo en las áreas rurales del Perú, porque permite formar capacidades al interior las comunidades. Es su deseo por el Día de la Madre. 

Más información: https://mamasdelrio.org/es/