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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 18

de febrero de 2020

REFLEXIONES

Democracia con justicia e inclusión

7/2/2020


Gloria Montenegro

Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables

Por decisión del gobierno del presidente Martín Vizcarra, el 2020 se denomina Año de la Universalización de la Salud, resaltando y reafirmando con este significativo gesto una de las principales normas orientadas a cerrar las brechas en el país y a valorar la salud: el Decreto de Urgencia N° 017-2019, que establece medidas para la cobertura universal de salud. 

Esta norma que regula la cobertura universal de salud marca un hito histórico al reivindicar el derecho a la salud como uno de los principales derechos humanos; consagrado, además, en nuestra Constitución como uno de los componentes centrales del desarrollo humano sostenible.

Desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables seguimos analizando y constatamos el incremento significativo de la proporción de la población con acceso a algún tipo de seguro de salud. Así, en el 2007 la población asegurada era solo el 42.1% y en el 2018 se había llegado al 76.5% (según la Enaho 2018).

Esto se produjo, básicamente, por el crecimiento de la cobertura del Sistema Integral de Salud (SIS), que incorpora de manera masiva a la población, con especial prioridad sanitaria a las gestantes y los menores de 5 años. Este proceso se generó con mayor intensidad en el área rural, zonas donde intervenimos con nuestros programas en favor de las poblaciones que más lo requieren.

De acuerdo con la Enaho, la proporción de población no asegurada sería el 23.5% en el 2018. No obstante, la Superintendencia de Salud calcula que en el 2019 la proporción de la población no asegurada sería el 13% del total.

Asumiendo esta última cifra (la más optimista), estamos hablando de más de 4 millones de peruanos y peruanas que no cuentan a la fecha con ningún seguro de salud. Es decir, personas para las que el derecho a la salud no existe; a las que una situación imprevista de salud puede llevarlas a un agravamiento del mal (incluso a la muerte) o al empobrecimiento familiar.

Las cifras presentadas nos suscitan algunas interrogantes: ¿quiénes conforman la población que no cuentan aún con un seguro de salud? Información del INEI indica que el 19% de la población con discapacidad no contaba con un seguro de salud en el 2017; esta proporción representa a más de 300,000 personas con discapacidad, marginadas de la protección y atención a su salud; acentuándose con ello aún más su condición de vulnerabilidad y exclusión social.

Otros grupos importantes en la población no asegurada son el de las niñas y niños de 0 a 5 años, en el cual el 13.1% (327,400 personas) no cuenta aún con un seguro de salud y el de las y los niños de 6 a 11 años, de los cuales el 15.9% carecía de la protección de un seguro (545,069 personas).

Destaca también la elevada proporción de los jóvenes de entre 18 y 29 años que carecen de un seguro de salud: el 35.6%, muy por encima del promedio de todas las edades.

En el contexto descrito, el aseguramiento universal de salud impacta de manera particular en las poblaciones vulnerables (niños, niñas, adolescentes, personas con discapacidad y personas adultas mayores), garantizando a todas estas personas el ejercicio pleno del derecho a la salud.

Asimismo, aporta a la reducción de inequidades, cierra brechas sociales, y, sobre todo, contribuye a la construcción de una sociedad más democrática, justa e inclusiva. Nadie puede quedarse fuera de este gran esfuerzo.

Es cierto que esto no se logrará de la noche a la mañana. Es un proceso que nos exigirá acciones sostenidas a lo largo y ancho del país: necesitará mejoras en la calidad de los servicios de salud, en su equipamiento, infraestructura, recursos humanos, tecnología apropiada, etcétera.

Demandará, también, a la población ejercer su derecho ciudadano a la salud, e incorporarse al sistema de aseguramiento universal.

Tenemos un gran reto y lo enfrentaremos con imaginación, con decisión y con energía. Seguiremos trabajando de manera coordinada con los sectores salud, educación, trabajo, inclusión social, entre otros, apostando por el desarrollo con igualdad, en pos de que el Bicentenario nos encuentre fortalecidos en este empeño.




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