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APROXIMACIONES

Descentralización y élites políticas regionales

El proceso de descentralización en curso, que constituye un elemento esencial en la democratización de nuestro país, adolece de una serie de limitaciones que han generado una preocupante crisis, sobre la cual hay que reflexionar y debatir para superarla. La gobernabilidad y la gobernanza, tanto en los niveles nacional, regional y local, necesitan de élites políticas capaces de tomar decisiones acertadas, implementarlas y gestionarlas eficiente, eficaz y honradamente.

13/12/2018


Carlos Fernández Fontenoy

Docente de la Escuela de Ciencia Política de la UARM

Las élites políticas regionales y locales tradicionales que antecedieron al gobierno del general Juan Velasco Alvarado estuvieron integradas fundamentalmente por los miembros de la oligarquía (hacendados de la costa, sierra y empresarios urbanos) y sus dependientes, que, a través del tiempo, desarrollaron una cierta experticia, experiencia, en la administración de la cosa pública.

Con el advenimiento del gobierno militar de Velasco y Morales Bermúdez (1968-1980), estas élites tradicionales fueron reemplazadas en los gobiernos nacional, regional y local en los cargos de gobierno y gestión por militares o personal nombrados por ellos. Una vez terminados los doce años de gobierno militar, estos abandonaron los cargos de gobierno en los tres niveles mencionados. Este vacío dejado por la élite militar-civil no ha podido ser llenado aún adecuadamente, ni por el proceso de descentralización implementando en las postrimerías del primer gobierno de Alan García (1989-1990), ni por el actual proceso, iniciado durante el gobierno de Alejandro Toledo (2002 a la fecha). Diversas razones explican este hecho.

Una de ellas fue la dura crítica realizada desde el poder a los partidos, tanto por el gobierno de Velasco como el de Fujimori. Esto explica en parte la crisis de los partidos tradicionales (AP, PPC, PAP, entre otros) en el ámbito nacional. La debacle de la izquierda se relaciona más con el fracaso de los modelos comunistas maoísta y ruso, simbolizado en la caída del muro de Berlín en 1989. Este hecho marchó en paralelo con el cuestionamiento y vigencia ideológica del marxismo a fines del siglo XX y comienzos del XXI.

Si bien el debilitamiento de los partidos tradicionales se debió, en gran medida, a su fracaso en sus sucesivos gobiernos, la evaporización del PAP y la de los partidos de izquierda se puede explicar también por la implementación de gran parte de sus programas políticos por el gobierno del general Velasco.

Si a la aguda crisis de los partidos nacionales, que deberían estar gobernando en las regiones y municipios de país, le sumamos la extendida corrupción existente entre los presidentes y gobernadores regionales y los alcaldes, tendremos un diagnóstico aproximado del momento actual por el que está pasando nuestro proceso de descentralización.