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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

Donar es otorgar vida

Las personas que en pleno uso de sus facultades físicas y mentales expresan su voluntad de donar sus órganos a los necesitados efectúan un inconmensurable acto de solidaridad, una demostración de altruismo, desprendimiento y nobleza que los enaltece.

26/8/2019


Al conmemorarse los 50 años del primer trasplante exitoso de órganos en el Perú, el presidente Martín Vizcarra pidió a todo el país adoptar una cultura de donación para ayudar a miles de personas actualmente a la espera de un órgano que les permita salvar sus vidas.

“La reflexión que podemos hacer en esta fecha tan importante es que la ciudadanía tenga conciencia y hagamos un esfuerzo para generar una cultura de donación de órganos”, manifestó el Mandatario.

De esta manera, el presidente Vizcarra recordó el hito conseguido por el personal de Sanidad Naval al realizar el primer trasplante exitoso en el Perú a la paciente Francisca Paliza, en 1969.

El trasplante es la única posibilidad de vida para miles de pacientes con insuficiencia en algún órgano vital del cuerpo. Sin embargo, hay una marcada escasez de donantes con relación a la demanda de personas que esperan un órgano para salvar sus vidas.

En el 2018 se realizaron 736 trasplantes, pero 6,496 pacientes estaban en lista de espera. Solo uno de cada nueve pacientes tuvo la suerte de encontrar un donante. Hasta abril del presente año 6,973 enfermos aguardaban un órgano. Se necesitan con urgencia córneas (6,092), riñones (828), hígado (43), corazón (4) y pulmón (6).

El Estado peruano impulsa la donación consentida, pero el problema es que, según la titular del Ministerio de Salud, Zulema Tomás, hay muy pocas personas en el Perú que expresan su voluntad de desprenderse de sus órganos en caso de muerte, mientras que cerca de 7,000 personas esperan por un trasplante para seguir viviendo. “Revertir esta situación está en manos de todos nosotros”, enfatizó.

El procedimiento debe efectuarse en forma transparente, con una adecuada conservación del órgano donado y análisis clínicos para determinar la viabilidad del trasplante y evitar un rechazo o reacción negativa del organismo receptor. No menos importante es lograr el consentimiento familiar, pues muchas veces las personas más cercanas al entorno del donante se oponen debido a prejuicios sin fundamento, así como por desconocimiento.

Es primordial también difundir más intensamente la obligación de los donantes de registrar su voluntad en un acta de consentimiento ante la autoridad pertinente. Igualmente, urge una mejor explicación a los familiares acerca de la llamada muerte cerebral, estado en el que una persona puede convertirse en donante; así como una mayor difusión en los medios de comunicación sobre los alcances de la ley que regula los trasplantes.

Las personas que en pleno uso de sus facultades físicas y mentales expresan su voluntad de donar sus órganos a los necesitados efectúan un inconmensurable acto de solidaridad, una demostración de altruismo, desprendimiento y nobleza que los enaltece. Hay que combatir los prejuicios y los temores infundados y adoptar una cultura de la donación para salvar vidas.