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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de julio de 2020

Dos especies de langostas del Perú no representan peligro de plagas para agricultura nacional

Senasa, cuenta con tecnología, y trabaja junto a productores para hacer el control de las poblaciones de langostas oriundas de costa norte y sierra centro y sur.

29/6/2020


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe


Langosta que ataca a países vecinos es distinta a las dos especies que tienen por hábitat el país. Senasa, cuenta con tecnología, y trabaja junto a productores para hacer el control de las poblaciones de langostas oriundas de costa norte y sierra centro y sur.  

El ingeniero Ricardo Solano, especialista en Sanidad Vegetal del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) llamó a la calma y dijo que la plaga de langostas que viven en Argentina, Bolivia y Paraguay no llegará al Perú. 

Recuerda que la plaga de langosta que ataca a los mencionados países sudamericanos es la Schistocerca cancellata, distinta a las dos especies de langostas originarias del país: la Schistocerca interrita y Schistocerca piceifrons peruviana. La primera de ellas se ubica en la costa norte y la segunda en la sierra centro y sur del país.  

Las especies mencionadas son “prácticamente primos”, pero cada uno tiene particularidades morfológicas distintas. Por ejemplo, la Schistocerca piceifrons peruviana tiene las patas traseras más robustas y grandes mientras que Schistocerca cancellata es más “esbelta” y no sobreviviría al clima, en el hipotético caso que podría traerse la especie al país. 


Bajo control
“Las especies en el Perú están bajo de control del Senasa. Además, la cordillera de los Andes, con altitudes superiores a los 4,000 metros sobre el nivel del mar, y la selva amazónica, producen una barrera natural que diluirá el ingreso de una ‘manga’ de la otra especie. En la cordillera sería eliminada por la altura y, en la selva, por la espesura del bosque y los controladores naturales”, explica Solano.

Recordó que las langostas “son insectos básicos” y alimento de muchos animales. En ese sentido, “un enjambre de langostas sería eliminado por la vegetación y por los mismos animales de la selva”.

Gracias a las labores de control que ejecutan los especialistas del Senasa junto a los productores del norte, centro y sur del país, se mantiene bajo control las poblaciones de los animales y se asegura los cultivos de miles de agricultores.


Langostas peruanas 
La Schistocerca interrita se ubica en el desierto entre Mórrope (Lambayeque) y Sechura (Piura), y de ahí se “gregariza”, migra y puede afectar a las regiones de Amazonas y Cajamarca. 

Por su parte, la Schistocerca piceifrons peruviana se desarrolla en los valles interandinos del centro y sur del país, entre los 2,000 y 3,000 m.s.n.m., entre Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica y Huánuco. 

Data histórica 
Solano precisa que la última plaga de langostas que soportó el país sucedió en el norte, en el 2017, con la Schistocerca interrita. Se pudo controlar gracias a las continuas reposiciones de equipos que realiza Senasa para este fin. 

“Las langostas ‘gregarizaron’ 320 mil hectáreas, pero se controló y eliminó el riesgo, gracias a que realizamos el control químico en casi 8,000 hectáreas. Con ello, se redujo el peligro y quedaron saltamontes en estado solitarios en Lambayeque y el sur de Piura”. 

Una anterior plaga se dio entre los años 1998 y 2001, también en el norte y las “mangas” de langostas llegaron hasta Cajamarca. “Gracias a los nuevos métodos, que tuvimos en esa época, el año 2001 se pudo controlar”, dice. 

Siempre alertas 
El trabajo de prevención de las plagas se da gracias a las alianzas entre los especialistas de Senasa y los productores. 

“Ellos, ante cualquier evento inusual en sus zonas de pastoreo, se comunican inmediatamente con el Senasa. El monitoreo constante, se realiza la evaluación de poblaciones de langostas para detectar cualquier inicio de la plaga. Hacemos controles puntuales y así eliminamos la posibilidad de una plaga”, refiere el ingeniero Solano. 

La temporada de mayor latencia para una plaga se da al final de la temporada de lluvias, entre marzo y abril, pero el trabajo de monitoreo debe de ser permanente durante todo el año. 

El tiempo de vida de una langosta “es regular”: puede vivir casi un año, desde que se pone el huevo (los entierra en la tierra) cada langosta puede dar hasta 210 crías. Por eso es indispensable su control permanente.  

Evaluación y capacitación
En lo que va del año, Senasa ha evaluado 8,264 hectáreas, y ha detectado, de manera temprana, al insecto, eliminando el 100% de los focos ubicados en 120 hectáreas de vegetación silvestres y algunas parcelas de cultivos. 

Asimismo, desde hace tres años, la institución adscrita al Ministerio de Agricultura y Riego informa que ha capacitado a 1,084 productores en el uso seguro de plaguicidas agrícolas para el control químico de la plaga a fin de evitar la salud de las personas y animales de crianza.


Senasa recomienda a los agricultores:
-Notificar la presencia de grupos inusualmente grandes de saltamontes, grillos o langostas en sus campos. 
-Participar en las brigadas de control y facilitar el acceso a sus campos.