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Año del diálogo y la reconciliación nacional
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REGIMIENTO DE CABALLERÍA MARISCAL NIETO

Dragones de honor

Entre 1949 y 1987 fue la escolta oficial de los presidentes de la República. Desde el año pasado, su uniforme de elegantes casacas ha vuelto a acompañar a nuestro Mandatario en las principales actividades realizadas en Palacio de Gobierno.

28/7/2013


Una cimera larga azabache, que parte del morrión plateado y dorado, define los uniformes de parada de invierno y verano de los ‘dragones’ del regimiento de caballería Domingo Nieto, amén de sus casacas negras o blancas, en las que las charreteras y cordones dorados brillan como el inti, junto con sus pantalones rojos y sus largas botas negras. El famoso regimiento de caballería, que nació inspirado en los ‘dragones’ del ejército francés, toma el nombre de un militar y político moqueguano que fue pieza clave en la campaña por la independencia.

La historia militar cuenta que los ‘dragones’ del regimiento de caballería Domingo Nieto fueron escolta de los presidentes de la República desde 1904, como escuadrón escolta del jefe del Estado, pero recién en una resolución de 1949 se le nombró Regimiento de Caballería Mariscal Domingo Nieto, Escolta del Presidente de la República. 
Hasta inicios de 1987 cuidaron la vida y acompañaron en los actos oficiales a presidentes como Pardo, Leguía, Benavides, Sánchez Cerro, Bustamante, Odría, Prado, Belaunde, Velasco, entre otros. Luego, Alan García causó polémica durante su primer gobierno cuando desactivó la histórica unidad y tomaron la posta los no menos famosos Húsares de Junín. Sin embargo, tras 25 años, en febrero de 2012, una resolución volvió a nombrar al Mariscal Domingo Nieto como la escolta oficial del Presidente.

El aplauso llega cada mediodía al patio de Palacio de Gobierno, en la Plaza Mayor de Lima, donde se efectúa el cambio de guardia –un protocolo castrense adoptado desde 1940– y los músicos del regimiento ofrecen un pequeño espectáculo para el público. Pero detrás de cámaras, como dicen, hay un trabajo que se lleva a cabo cada día en el cuartel de Barbones, en El Agustino.
 
Día a día
En el cuartel, y bendecido por la imagen de Santa Cecilia, el pelotón de músicos practica las melodías. Desde 1687 a 1846 el histórico cuartel estuvo a cargo de los hermanos de la orden bethlemita, que tenían barbas grandes, y de ahí el sobrenombre de ‘barbones’. Quedaba entonces en las afueras de la amurallada Lima y los bethlemitas daban cobijo y administraban los santos óleos. Luego pasaría a ser cuartel militar y fue ocupado por las tropas chilenas durante la Guerra del Pacífico.
Cerca de las cuadras de los soldados están las caballerizas y hay un campo de arena donde oficiales, técnicos, suboficiales y tropa trabajan con los caballos y potros del regimiento. 

Todos aprenden acá el mantenimiento diario de los animales y a dominar las riendas. Mientras en el cercano parque Rocovich hay placas que recuerdan a los más destacados equinos del regimiento a lo largo de su historia. Una historia de nobles ‘dragones’, que a caballo, como dicen las letras de su himno, “Van defendiendo con sus pechos/ lo que el pueblo les confió,/ la vida del Mandatario/ que en sus manos entregó”.