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Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 27

de setiembre de 2020

PUNTOS DE VISTA

Educación en tiempos de pandemia

17/8/2020


Ana de Mendoza

Representante de Unicef


‘Educación para todos’ expresa no solo una aspiración y un desafío, expresa particularmente un derecho al que todos los niños, niñas y adolescentes deberían acceder, pero que, en tiempos de pandemia, debe prestarse especial atención en qué condiciones se cumple.

Cuando el mundo entró en confinamiento por el covid-19, los países se vieron enfrentados al desafío para que la educación llegue a los estudiantes. ‘Aprendo en casa’, puesto en operación en once días, lo demuestra. Padres, madres y tutores afrontaban el enorme reto de apoyar a sus niños y niñas, aunque no contaran con las capacidades y los instrumentos para una educación a distancia.

Una vez más la pobreza mostraba su rostro infantil o adolescente, indígena o migrante. Y es que de acuerdo con la ENAHO (2018) solo un 2.1% de los hogares rurales accede a Internet y 50.3% de las familias rurales a un televisor. Si a ello se suma la histórica baja escolaridad de las familias rurales en situación de pobreza, la ecuación se tornaba compleja. Hoy, entre el 5% y 9% de los estudiantes todavía no accede a la educación a distancia.

¿Cómo pensar entonces en desarrollo y transformación social si la educación se ve tan afectada? La educación como derecho humano habilita el acceso a otros derechos. Si las personas comprenden y exigen lo que les corresponde tendrán a quién y cómo demandar una buena educación y salud, protección frente a violencia, protección social, servicios públicos, entre otros.

Niños y niñas fuera de la escuela, o menores logros en los aprendizajes, son aspectos que incrementan las brechas ya existentes. Globalmente, Unicef ha estimado que, de no mediar medidas sistemáticas de mitigación, la pérdida de aprendizajes sería equivalente entre 1.5 y 3 años de escolaridad.

Las estadísticas nos muestran que los mayores contagios y letalidad de la pandemia se han producido entre las personas que viven en pobreza y pobreza extrema. Cientos de miles de padres y madres de familia, también de adolescentes, tienen la necesidad de salir de sus casas, exponerse en lugares de alto tránsito y contagio porque deben procurar alimento, medicina o protección a miembros de sus familias. Quedarse en casa no siempre es posible.

La noción de autocuidado requiere introspección y comprensión de las conductas sociales esperadas. Lavarse las manos, distanciamiento social, uso correcto de la mascarilla, ventilación adecuada de los lugares podrían ser inviables en circunstancias como la aglomeración de gente y el transporte público. De allí que prevenir las conductas de riesgo sea clave.

Lamentablemente, menos años de escolaridad, mayor cercanía con la pobreza. Y son estas familias quienes enfrentan mayor dificultad para cumplir con las normas de prevención del covid-19, sea porque obligadamente salieron a trabajar, porque tienen menos acceso a servicios de salud, a transporte público seguro o a información clara.

Qué duda cabe. La urgencia de hoy nos permite afirmar que garantizar el más pleno ejercicio del derecho a la educación es una condición para asegurar todos los derechos para todos los niños y niñas.




El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.