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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MARTES 17

de julio de 2018

REFLEXIÓN

El abrazo de los 500 años

Hace más o menos 500 años, cuando llegaron los españoles, el poderoso imperio incaico ya estaba dividido en una lucha frontal de los hermanos Huáscar y Atahualpa, herederos naturales del imperio; sino no se comprendería cómo un pequeño grupo de españoles pudo conquistarlos, tomando en cuenta que, al contar con un elemento como el caballo, los españoles hubieran podido dominarlos, por su formación guerrera y trascendencia en el progreso de la humanidad.

14/1/2018


Luis Ludeña Saldaña

Catedrático USMP

Por lo que dejaron nuestros antepasados, del avance de su cultura, en sus obras de infraestructura, caminos y viaductos, técnicas de agricultura como los andenes, sin conocer la rueda y por el territorio que abarcaron muchos países de ahora, los preíncas y los incas eran una organización poderosa, y después de tantos años han venido a rescatarnos de nuestra presente pobreza: sin mucha vergüenza vivimos de sus ruinas. Allí están Macchu Picchu, Sacsayhuamán, las Líneas de Nasca, Moche, Chavín, Kuélap, el señor de Sipán, la Huaca de la Luna y otras más que se vienen descubriendo.

En nuestra sociedad siempre existieron odios y traiciones, hoy los medios de comunicación se encargan de crear intransigencias, utilizan a los mejores intelectuales para definir posiciones de izquierda y derecha, que realmente no representan la democracia de Sócrates y Platón; tenemos imbuidos en nuestros espíritus esa falsa posición de la superioridad y nos creamos nichos selectivos de desempeño, en escenarios que no deberían existir.

Mal que bien capeamos lo económico, con base en los recursos que históricamente utilizamos, pero nuestra terrible enfermedad es moral y de valores; corrupciones que derivan en negociaciones irregulares, mentiras profesionales que aceptamos impunemente, poderes absolutos que se quiebran al primer impacto de la verdad.

Hemos trastocado el mal por el bien y rendimos tributo al inmoral, nos dejamos llevar por el poder como si fuera eterno y por la acumulación del dinero, que no nos llevaremos a ningún lado y tampoco lo gozaremos en la tierra, por haber sido obtenido ilegalmente.

Estamos fracasando en la institucionalidad de la familia, la escuela y la iglesia, cuyas consecuencias fatales se ven en la política, que se ha vuelto demasiado sucia para servir de apoyo a nuestra sociedad.

Que nos sirvan de referencia otros procesos de paz para auscultar un futuro en nuestro país, basta de odio y venganzas; en algún momento tiene que empezar una nueva historia y debe ser realmente tiene con la actitud del perdón, con juicios civilizados que incluyan el debido proceso y que culminen en culpables e inocentes, debiéndose respetar la ley como un llamado a la conciencia.