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Año de la Universalización de la Salud
SÁBADO 4

de abril de 2020

MERCADO INMOBILIARIO EN EL CORAZÓN DE LIMA

El Centro se pone pintón

Entidades del Estado y empresas dinamizan su presencia en el Centro Histórico de Lima, gracias a una mayor oferta de alquiler de espacios en edificios que son recuperados respetando arquitectura original.

9/3/2020


 

José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Desde el cuarto piso del edificio de la antigua CPT puede observarse a los gallinazos solazándose sobre la cúpula de la iglesia de la Merced de Lima. 

En el primer piso de la construcción –ubicada en la cuadra uno del jirón Santa Rosa– quedan los cuartitos que hace casi un siglo sirvieron de locutorios para, mediante un sistema de cables y operadoras, comunicarnos con el resto del país. Fue el primero de su tipo aquí. El edificio se levantó sobre una casa de inicios del siglo XX, y fue obra del arquitecto polaco Ricardo Malachowski.



Hace tres años, una empresa tecnológica se aventuró a dejar el distrito de Surco y arrendó este espacio en el Centro de Lima. Erick Iriarte, CEO de eBIZ Latin America, de los Hermanos de La Salle, cuenta que los 70 trabajadores de la firma –la gran mayoría menores de 35 años– están muy contentos con el cambio.

Por un lado, gozan de ambientes de techos altos, con grandes ventanales por donde ingresa la mayor cantidad de luz natural durante el día. Son ambientes con historia, a la vez de modernos y seguros. Además tienen gran facilidad para movilizarse a cualquier parte de la ciudad: se ubica a una cuadra de la estación del Metropolitano, y una oferta de buses en las avenidas Tacna y Abancay. La congregación está complacida con los resultados y ya planifica alquilar el cien por ciento de la propiedad.

Volver al Centro

En los últimos años, el Centro Histórico de Lima se posiciona como un lugar de moda: diversas empresas desde tecnológicas hasta firmas que tercerizan servicios a las principales empresas del país –que necesitan amplios espacios hasta para 1,500 empleados en tres turnos–; y entidades del Estado han alquilado oficinas en el Centro. También restaurantes, oficinas, tiendas y algunos pocos retails y bancos.



Todas resaltan las mismas características. Y al ubicarse adyacentes a los sistemas de transporte público, los locales tampoco requieren de estacionamientos para autos.

Apuesta solitaria

Cuando en el 2006 la firma Arte Express izó su bandera negra y empezó a comprar edificios del Centro de Lima para ponerlos en valor y alquilarlos, solo estaba abierto el edificio de la Bolsa de Valores de Lima. Hoy, el cruce de los jirones Carabaya y Santa Rosa (antes Miró Quesada) es un dínamo rodeado de edificios que han vuelto a la vida; con una oferta de servicios variada para ejecutivos, empleados y profesionales va desde los clásicos menús hasta un restaurante cinco tenedores.

Esta firma tiene a la actualidad 32 edificios (la mayoría construidos en la década de 1930) y casonas (que empezaron a adquirir hace un par de años) en el corazón de Lima.



La directora de Arte Express, Luciana Soldi, cuenta que el trabajo de rehabilitación de los edificios –por décadas abandonados– toma su tiempo, desde la compra, pasando por el levantamiento de planos, información y licencias. Empezaron a rehabilitarse en el 2008.

El alcalde Alberto Andrade fue el primero en cambiar el rostro caótico del Centro. Siguieron el trabajo –a su manera– las posteriores gestiones municipales. Soldi considera que la peatonización de las calles, que son parte del Plan Integral de Recuperación del Centro Histórico de Lima de la gestión del alcalde Jorge Muñoz, es una medida muy positiva para dinamizar los diferentes negocios, pues el ancho promedio de las veredas limeñas (1.20 metros) no da tiempo para detenerse y apreciar las edificaciones ni la oferta .



Pero cuando en el 2006 la firma inició el “experimento” de invertir en un negocio inmobiliario en Lima cuadrada, fue muy arriesgado. “El Centro (ese año) era un mercado inmobiliario sin pulso. Si se hacía un estudio de mercado, era muy difícil que existiera un muestreo relevante de oferta y demanda porque no había oferta o había dejado de haberlo hace tantos años”, dice Soldi.

Para (volver a) hacer habitables las longevas edificaciones se necesita trabajar con especialistas, como egresados de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes o de la Escuela Taller de Lima, para recuperar o imitar los trabajos en hierro, madera y otros. O hacer los trabajos de prevención, ya que estas edificaciones se enfrentan a la humedad y los sismos.

Pero la inversión más importante es hoy en tecnología y servicios como estaciones eléctricas, subestaciones de bombeo. Y desde el año pasado deben adaptarse al nuevo Reglamento de Inspecciones de Seguridad.

Entre el 2006 y 2017, los precios por metro cuadrado en el Centro se elevaron de 3 a 12 dólares. Hoy se ubica en los 11 dólares y hay una mayor demanda para espacios por arrendar. Para la ejecutiva, la realidad del país no permite aumentar el precio de los alquileres en el Centro de Lima.



Secretos de la casona

La casona Coca, en el jirón Carabaya, ha sufrido la falta de reglas claras con respecto a las propiedades del casco histórico de la ciudad. Fue una casona señorial; después, de comercio; luego pasó a manos de una aseguradora que, al cambiar de dueños y nombres, fue relegando la propiedad. Llegó al XXI como cochera de sus altos funcionarios que trabajaban en otro edificio.

Arte Express la adquirió. Los trazos y muros del primer piso tienen muchos elementos republicanos y algunos virreinales. Los técnicos descubrieron un sistema de reservorio en la parte posterior. También una escalera en “v”, de madera. Tras algún terremoto de Lima, se prefirió emparejar el piso y recortar 90 centímetros a todas las puertas.

Para Soldi, hay negocios “incompatibles” con los usos de las edificaciones del Centro de Lima, a lo que se suma la falta de cultura de prevención. El resultado son casos como el incendio de hace dos años que consumió el edificio Giacoletti, aledaño al teatro Colón. Recuerda que tanto la Municipalidad de Lima, que acaba de aprobar el Plan Maestro de Recuperación del Centro de Lima (PML), como el Ministerio de Cultura están poniendo mayores advertencias sobre las propiedades de adobe y madera. “Debemos exigir se cumplan los parámetros, para evitar tanto daños irreparables al inmueble como de vidas humanas”.

Hay problemas graves como el uso de imprentas en el Centro, que botan directamente a los desagües restos de tinta y papel, lo que genera problemas a las edificaciones vecinas. Lo mismo sucede con los restaurantes, la mayoría informales, que no cumplen con el cuidado de las campanas de extracción, convirtiéndolas en “trampas de grasa”.

Pese a ello, considera que el PML impulsará la oferta inmobiliaria del Centro. “Yo creo que estamos entrando a otro momento de la ciudad”.

Sobre la creación de viviendas para jóvenes, oferta que se da en otros centros históricos de América Latina, la directora de Arte Express cree que se necesitan normas jurídicas más claras.

Propone que la Municipalidad de Lima y la Beneficencia elaboren un piloto: remodelen una de sus propiedades y vean cómo funcione el alquiler de vivienda de bajo costo para gente joven.