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“El desarrollo del país empieza por proteger a la niñez y adolescencia”

Carmen Oroz Bocángel: Es especialista social de la Dirección de Sistemas locales y Defensorías del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Impulsa la realización de la III Encuesta Nacional de Relaciones Sociales, que recogerá la situación de violencia o la amenaza de violencia que viven los niños, niñas y adolescentes en el país.

22/8/2018


Susana Mendoza Sheen

smendoza@editoraperu.com.pe




De niña soñó con ser oficial del Ejército, influenciada, tal vez, por su hermana y hermano mayores que lucían el uniforme militar con mucho garbo, recuerda Carmen Oroz Bocángel. Pero el destino tenía para ella otra tarea y la llevó por el camino de la protección de la niñez y adolescencia del Perú. Otra ruta en la que hace patria día a día.

Desde hace ocho años trabaja en la Dirección de Sistemas locales y defensorías del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp), y forma del equipo que supervisa las 1,784 defensorías del niño y adolescente (Demuna) que funcionan en una municipalidad a escala nacional.

El objetivo es verificar en qué condiciones está cada una de ellas para fortalecer las capacidades de los servidores públicos a cargo, pues socorrer a un menor en situación de vulnerabilidad no es sencillo. Es necesario armar una red de protección social, afirma.

“La asistencia es técnica, los capacitamos para saber cómo actuar a nivel local e intervenir con oportunidad. Como las Demunas son parte de los servicios que ofrece una municipalidad, hacemos incidencia con el alcalde, los sensibilizamos para que las fortalezcan.”

Carmen recorre el Perú, llega a cada villorrio o distrito rural para asegurar que el personal, en su mayoría trabajadoras sociales, profesionales de la educación, psicología y derecho de la defensoría edil, no pierda su vocación de servicio y cumpla con ser un promotor y gestor social.

Otros caminos

Carmen es de familia andahuaylina. Aprendió a entender el quechua gracias a su madre, que le enseñó lo suficiente como para que durante sus estudios en la universidad Hermilio Valdizán, ella decidiera aprenderlo como segunda lengua materna.

El conocimiento del idioma de sus ancestros le ha permitido acercarse con empatía a autoridades y familias rurales. La supervisión a las Demunas la experimenta como una práctica confiable para velar por la niñez y adolescencia de su distrito.

En estos momentos, por su afán de acercarse más a la realidad de la población menor de 18 años, impulsa el diseño de lo que será la III Encuesta Nacional de Relaciones Sociales, que se aplicará el 2019. Esta vez incluirá preguntas sobre riesgos de desprotección familiar.

Carmen ha hallado en la Dirección de Sistemas locales y Defensorías el propósito de su vida. “Si queremos cambiar el Perú, tenemos que cambiar su situación”, sostiene.

Por eso es importante para ella que quienes laboren en las Demunas sean personas preparadas y con vocación de servicio. Ella puede dar fe de la calidad de personas que integran la Dirección General de Niños, niñas y adolescentes del Mimp, a la que pertenece su dirección.“Estamos convencidos de que el desarrollo del país empieza por cuidar y proteger a la niñez y adolescencia. No habrá cambios si no empezamos por ellos”, señala.

“Somos un equipo que da la vida por esa población muchas veces desprotegida. En mí tendrán a una profesional dispuesta a lograr que las defensorías sean servicios especializados preparados para informar sobre la situación de los menores en cada distrito”. Carmen tiene la fuerza andahuaylina.

Hoja de vida

Es licenciada en Sociología por la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco (2006).

Tiene la Maestría en Administración y Gerencia Social de la U. Federico Villarreal (2009) y es egresada del doctorado por la misma especialidad (2016).