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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MARTES 25

de setiembre de 2018

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ANÁLISIS

El difícil equilibrio en la economía política del desarrollo

La dinámica del crecimiento económico implica una serie de desajustes permanentes y simultáneos tanto en el balance interno (maximizar el producto potencial y el nivel de empleo manteniendo una baja inflación) como en el balance externo (nivel de deuda externa sostenible).

24/2/2018


Ricardo Pérez Luyo MA

Catedrático de la Universidad de Lima

Los desajustes mencionados pueden mostrar mayor volatilidad en las denominadas economías pequeñas, y que mantengan regímenes abiertos tanto en la balanza comercial como en la cuenta financiera, más aún si ex ante muestran una tendencia negativa en el déficit fiscal o una persistente apreciación del tipo de cambio real multilateral (pérdida de competitividad global), por ejemplo.

Estos equilibrios (interno y externo) se pueden complicar si adicionalmente incorporamos en el análisis a las denominadas políticas públicas de desarrollo productivo (PDP), especialmente aquellas que se caracterizan por un enfoque vertical (caso de la política industrial por sectores).

Se presentan sugestivos argumentos a favor de las PDP, tales como no caer en la denominada trampa del ingreso medio (estancamiento de la tasa de crecimiento del PBI per capita en economías emergentes), por medio de la transformación estructural de la matriz productiva y/o la diversificación de la canasta exportadora (elevar los niveles del EXPY), entre otros indicadores.

Sin embargo, las PDP nos llevan hacia otro tipo de desequilibrios más complicados de predecir, entender y manejar: posibles deterioros en la distribución del ingreso (coeficiente de Gini) al alterar los niveles relativos de productividades sectoriales (y territoriales).

En este caso, estaríamos incursionando en los predios de la política y la gestión pública en general.

En el primer caso, debemos abordar las condiciones institucionales sobre las cuales las sociedades (en definitiva, los diversos stakeholders) administran las tensiones entre libertad económica y equidad social.

En el segundo caso, debemos poner atención en las capacidades institucionales y operativas de los estados (y la debida legitimidad más el necesario capital político de sus respectivos gobiernos) para implementar exitosamente las referidas reformas en la matriz productiva.

En plena economía del conocimiento, del rol efectivo de la OMC, del impulso de las cadenas globales de valor por las multinacionales (offshoring-outsourcing) y de la alta conectividad virtual y logística, las estrategias por ubicarnos como sociedades avanzadas del primer mundo no pueden ser lineales, sino absolutamente iterativas y, de preferencia, basadas en la teoría del cambio.