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Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 21

de octubre de 2020

APROXIMACIONES

El duelo en pandemia

10/10/2020


LilyCedrón

Psicóloga del Programa de Asesoría Psicológica (Pas) - Mapfre


La pandemia ha causado una serie de pérdidas, como la estabilidad financiera, la disminución de ingresos o el desempleo, la interrupción de proyectos, la privación de la libertad personal, la sensación de falta de control sobre nuestro entorno o la restricción del contacto físico. Todo ello genera una ruptura en la trama vital a nivel colectivo y personal. En psicología, muchas de estas experiencias se definen como “pérdida ambigua”, pues carecen de claridad y precisión como una muerte, pero, aun así, son objeto de duelo.

Se vive un duelo colectivo mientras vemos cómo el trabajo, la economía, la salud, la educación y los sistemas de los que dependemos se desestabilizan. Algo o alguien que estaba allí ahora se ha ido, removiendo así nuestro mundo interior. Además, muchas familias deben afrontar la muerte de alguien cercano. La crisis pone en primer plano nuestra propia mortalidad, así como la fragilidad y vulnerabilidad de la condición humana, impactando en la salud mental colectiva.

En todas las culturas existen diferentes rituales para honrar la pérdida de un ser querido y no llevarlos a cabo puede dificultar el proceso de recuperación. La crisis actual descarriló el duelo. Experimentar el arrebato de un ser querido en cuestión de días puede causar tal conmoción que interfiere con nuestra capacidad natural de afrontarlo. Sumado a ello, la imposibilidad del contacto físico, los abrazos y las lágrimas compartidas, y todo lo que implica el rito fúnebre tienen importantes implicancias psicológicas.

Debido a estas restricciones es posible que el duelo se viva de una manera interrumpida o prolongada, al no poder despedirse del ser querido o reunirse con la familia para intentar canalizar el dolor. Es esencial que las personas encuentren nuevas formas de atravesar el proceso de duelo, como realizar ceremonias virtuales o hacer pequeños actos simbólicos cargados de sentido y significado, como encender una vela o escribir una carta en honor al ser querido. Si bien estas medidas no reemplazarán la conexión de un abrazo, pueden hacer del dolor algo más soportable. Buscar apoyo psicológico o espiritual puede ser una valiosa alternativa.

Cuando la muerte se vive de manera tan presente como en estos tiempos, preservar la sensibilidad puede significar un gran reto. Por el contrario, relegar las pérdidas humanas a estadísticas reduce el valor de la vida a cifras, y esta deshumanización nos puede llevar a desvincularnos del dolor ajeno. Es imperativo colocarnos en un lugar más reflexivo, de reconocimiento del otro, y abrir la posibilidad de sobrellevar los sentimientos de dolor en comunidad.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.