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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

PUNTO DE VISTA

El empedrado camino hacia la diversificación

19/8/2019


José Luis Jaramillo

jjaramillo@editoraperu.com.pe

El Perú es un país megadiverso, pluricultural y con varios motores de crecimiento. Solo falta encender algunos de ellos. 

En unos días se actualizará el marco macroeconómico multianual (MMM) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) revisaría a la baja la proyección de expansión de la economía –calculada en 4.2% para este año y 4.8% para el período entre el 2020 y 2022–, a fin de estar acorde con la desaceleración que se registra en el mundo. Es paradójico que en el siglo de la globalización estemos hablando de ralentización. El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su previsión de crecimiento para el mundo de 3.3% a 3.2% en su reporte de julio, proyección menor al avance de 3.6% del 2018.

En esta instancia cabe preguntarse si ya se agotó el modelo capitalista y consumista que conocemos desde Adam Smith, David Ricardo y Thomas Malthus, o se trata solo del ‘efecto Trump’. Si se agotó o no, tenemos que adaptarnos al nuevo mundo, vertiginoso, volátil y cambiante, y una buena forma de hacerlo es encendiendo nuevos motores de crecimiento, que los tenemos.

El Ejecutivo publicó en julio un conjunto de medidas en beneficio del sector forestal, que tiene un alto potencial productivo para convertirse en uno de los motores que impulse el crecimiento. Estas fueron coordinadas por la Mesa Ejecutiva Forestal del MEF, una de las ocho mesas que reúnen a los sectores público y privado para promover la diversificación productiva.

Al sector forestal se suman otros futuros motores, como el turismo, la infraestructura y la acuicultura, segmento este último que, según el MEF, estará en condiciones de conquistar nuevos mercados con las medidas gestionadas –igualmente en julio– para impulsar su desarrollo.

El desafío es poner en valor nuestras riquezas y potenciar oportunidades con elementos innovadores, apuntando a cerrar brechas sociales y ser un país del primer mundo, priorizando el desarrollo. Es lamentable, pero muchas veces el crecimiento no está alineado con el desarrollo.

Hay motores que cumplen cabalmente con su función de impulsar nuestra economía, como la minería; no obstante, podría proporcionarnos mayores satisfacciones. Por fortuna, existe una Mesa Ejecutiva Minero-Energética, cuyo objetivo es generar valor agregado y definir acciones para mejorar la productividad y competitividad del sector, que representó el 12.1% del PBI en el 2018 y el 58.9% de las exportaciones.

En esa misma línea, es positivo que el Gobierno haya planteado la elaboración de una nueva Ley General de Minería –la actual tiene aproximadamente 30 años de vigencia–, pues permitirá promover la sostenibilidad y fortalecer la competitividad del segmento. La institucionalidad y el respeto a la legalidad pasan por asumir nuestro compromiso con una minería socialmente responsable y legitimar las bases para un mayor consenso social.