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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de julio de 2020

ENFOQUE

El futuro de la educación universitaria

La pandemia del nuevo coronavirus ha acelerado el uso de la educación virtual en combinación con la presencial, obligando a la educación universitaria a incursionar en ella.

22/6/2020


Efraín Gonzales de Olarte

Miembro del Consejo Nacional de Educación (CNE)

La experiencia nos muestra que los cambios tecnológicos originan inexorablemente cambios institucionales, socioeconómicos y culturales. La revolución informática ha ido incorporándose progresivamente en la enseñanza, en la investigación y en la proyección hacia la comunidad. Sin embargo, el covid-19 nos está obligando a todos a usar nuevas tecnologías para enseñar e investigar, por lo menos durante la cuarentena.

En el futuro, hay otras tecnologías que cambiarán mucho más nuestras actividades universitarias y tendrán un gran impacto: las redes neuronales, la inteligencia artificial, big data, blockchain y la computadora cuántica. Su incorporación cambiará para siempre el papel del profesor, la actitud y motivación de los estudiantes, el modo de aprender, las infraestructuras educativas y algunos de los objetivos de la propia educación. Hoy nos educamos para tener una vida ciudadana y trabajar, en el futuro nos educaremos y trabajaremos simultáneamente desde casa, sin horarios, la certificación formal no será suficiente, combinaremos aprendizajes que nos permitirán tener ingresos con aquellos que nos enriquecerán como personas, (ciencias, letras y artes), y nuestros conocimientos serán calificados por nuestros pares.

En este contexto, el profesor universitario tendrá que ser un motivador, un coach académico, un promotor de la investigación, para ello debe enseñar a servirse de la tecnología como un instrumento -y no como un fin en sí mismo- y a inculcar en sus estudiantes que todo lo que sabemos debe ser usado para el bien común.

La universidad del futuro ya está presente. Nos estamos convirtiendo en profesionales de una práctica remota basada en nuevos lenguajes, con una interacción casi imaginaria con nuestros estudiantes y ellos, jóvenes felizmente, son dúctiles a estos cambios. La educación universitaria tendrá que ser mixta y se experimentará de modos distintos según las especialidades, los tiempos se manejarán de otra manera, y la asignación de los recursos para la enseñanza e investigación será interdisciplinaria e intercampus (nacionales y extranjeros) como norma. Se fortalecerá el carácter cooperativo de la investigación para, por ejemplo, enfrentar nuevas pandemias.

Finalmente, la universidad del futuro tendrá que ser parte de la cuádruple hélice: universidad-empresa-Estado-sociedad civil. Su imbricación en la sociedad será un prerrequisito para ser útil.

¿Estamos preparados? ¡Tenemos que prepararnos! Sin duda, el Proyecto Educativo Nacional al 2036 hace bien en tener una visión amplia e integradora en la educación.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.